lunes, 22 de noviembre de 2010

viernes, 19 de noviembre de 2010

ADIOS PARA SIEMPRE.



ESTE ES UN VIDEO QUE ME HA IMPACTADO MUCHO, EXPRESA TANTO DOLOR POR CULPA DE UNA TRAICIÓN.
Y LA MÚSICA ES MUY BUENA.

domingo, 14 de noviembre de 2010

UN MOMENTO DE RELAX.

NOSTALGIA-ENAMORADO.



ES HERMOSÍSIMO.

ROMANCE.

ELLA. 2ª Parte: La declaración.

Oía como llovía tras los cristales del gran ventanal de la sala, y escuchaba los truenos que se producían en el exterior, como las cortinas que cumbrian el ventanal estaban echadas, y eran gruesas y de un color oscuro, no lograba ver el fogonazo de los relampagos.

Mientras yo seguía interpretando una pieza tras otra, sin descanso, y continuaba recordando lo ocurrido en mi pasado.





Pasaron los años y como es natural, mis estudios me llevaron lejos de la Villa. Estudié en Sevilla, en un colegio interno, estudiaba letras, ciencias, filosofia y lo que más me gustaba, música, sobretodo el piano, adoraba el piano. Como es lógico también estudiaba las cosas típicas que debía saber todo un caballero, equitación, esgrima y el manejo de armas de fuego, tanto largas como cortas.

Siempre estaba esperando con impaciencia el momento de regresar a casa, aunque solo fuera por unos pocos días, y poder volver a verla, pues de lo que realmente estaba seguro en esta vida, es que Ella era lo más importante para mí, más importante que mis estudios, más que todas las riquezas de este mundo, más que mi propia vida.

Cuando llegaba a casa lo primero que hacia era ir a buscarla, necesitaba volver a verla, escuchar su voz, y sus risas, esa risa que era contagiosa para mí.
¡Ah! Esa risa, a Ella le gustaba mucho gastarme bromas, y se reía, como se reía. Yo por mi parte siempre me ponía serio y la miraba fijamente, cuando Ella se percataba de mi seriedad me miraba seriamente dejando de reir, entonces yo solía decirle:

- ¡Sabéis! Algunas veces os mataría, pero por vos yo siempre mataría.

Ella me contemplaba sonriente y al final reíamos los dos a carcajadas.
¡Dios! Como me gustaba estar con Ella, estaba totalmente enamorado de Ella, y lo que más me gustaba era cuando Ella tocaba su arpa y yo mi piano, le encantaba escucharme tocar durante horas, solía decir que era lo que más echaba de menos cuando yo estaba fuera.

Después de un par de años de estudios en Sevilla, continué mis estudios en Madrid, los colegios de la capital, eran los mejores del país, sobretodo me centraba en el piano, quería llegar a ser un concertista de piano.

Por desgracia mis regresos a Andalucia eran ahora menos contínuos, y pasaba casi la mayor parte del año en Madrid, solo disponía de un mes en el verano para poder regresar a casa.

El verano del segundo año, tras haberme marchado a Madrid, me decidí, tenía que declararme a Ella, confesarle que la amaba y que quería pasar toda mi vida a su lado, porque Ella para mí era todo lo que quería, era todo lo que necesitaba, Ella lo era todo para mí....

Cuando regresé a casa, solo pensaba en abrirle mi corazón y confesarle mis sentimientos. La encontré algo rara, como decirlo..., como menos alegre, podía en ocasiones ver algo de tristeza en su mirada, y a menudo se pasaba días enteros encerrada en casa, sin salir. Algo que me parecía muy extraño en Ella, que siempre estaba alegre y le encantaba salir a pasear por los jardines oliendo toda clase de flores.

Le propuse merendar una tarde junto al río, y Ella aceptó, esa seria mi oportunidad, ese sería el momento apropiado para declararle mi amor.

La tarde era perfecta, con una temperatura agradable y una leve brisa, tan suave que parecia acariciarte el rostro, sentados a la sombra de los álamos la merienda transcurrió agradablemente entre risas y carcajadas, recordando anécdotas de nuestro pasado. Sus risas eran como música celestial para mis oidos.

Tras la merienda cuando estabamos más relajados, tomando una copa de vino, me atreví, le pedí que se pusiese en pie y yo me arrodillé ante Ella y se lo confesé todo, todo lo que sentía por Ella, todo lo que la amaba, que deseaba casarme con Ella y pasar toda la vida juntos. Ella era mi mundo, era mi cielo, era todo mi universo. era,,,,,, era lo que más deseaba en esta vida, y diciendole esto, le ofrecí un anillo de oro rojo con un diamante azul, y dos esmeraldas, cada una de ellas a cada lado del diamante, algo más pequeñas que hacían juego con sus hermosos ojos.

Ella se giró dandome la espalda y me confesó que me queria como a un amigo, como se puede querer a un hermano, pero nada más, que Ella ya sospechaba lo que yo sentía, pero que no podía corresponderme, porque sus sentimientos eran distintos. Después de esto Ella se marchó corriendo, y me pareció ver algunas lágrimas en su rostro mientras se alejaba velozmente.

Me quedé petrificado, allí arrodillado junto al rio, como un necio pensando en lo ocurrido, ¿por qué me ha rechazado?, ¿es que no me quiere?, ¿la he ofendido en algo?, ¿no soy digno de Ella?, ¿tiene algún enamorado al que desconozco?, pero lo que más me daba vueltas en la cabeza era, ¿por qué se marchó corriendo y llorando?....

Después de más de una hora de pensar allí junto al rio, necesitaba algunas respuestas, así que me decidí ir a su casa para disculparme y preguntarle ciertas cuestiones. Me recibió su madre y me imploró que me marchase, Ella no quería verme, se habia encerrado en su  recámara y no queria abrirle la puerta a nadie. Viendo que era imposible conversar con Ella me marché de aquella casa.

En varias ocasiones volví a su casa pero siempre encontraba la misma respuesta, Ella no deseaba verme. Tampoco podía abordarla en la calle, pues nunca salía de casa. Todo esto me desesperaba, no sabía que hacer, lo único que se me ocurrió fue marcharme.

Tenía que marcharme, tenía que matar este dolor que me estaba destrozando el corazón, tenía que olvidar el pasado, y centrarme en otras cosas para darle sentido a mi vida, ¡claro!, ¡por supuesto, la música!

Pensé que lo mejor era marcharme, lejos, muy lejos, lo más lejos posible, tenía que poner tierra de por medio, para así olvidarme de lo ocurrido, lo tenía decidido, me marcharía a estudiar piano a Viena, este era el mejor lugar para perfeccionar mis conocimientos sobre piano, y así lo hice.

sábado, 13 de noviembre de 2010

LA CUIDAD EN EL MAR, DE EDGAR ALLAN POE.

¡Mira! La muerte ha levantado su trono
en una extraña y solitaria ciudad
allá lejos en el Oeste sombrío,
donde el bueno y el malo y el mejor y el peor
han ido a su reposo eterno
Allí hay cúpulas y palacios y torres
(torres devoradoras de tiempo que no se estremecen)
que no se asemejan a nada que sea nuestro.
En los alrededores, olvidadas por vientos inquietos,
resignadas bajo el cielo,
reposan las aguas melancólicas.

La luz del santo cielo no desciende
a esta ciudad de la noche eterna.
Pero el brillo lívido del mar
proyecta silenciosas columnas,
-resplandecen los pináculos por todas partes-
Cúpulas-agujas, salones reales,
pórticos, paredes de estilo babilónico,
sombrías y olvidadas glorietas
de hiedra tallada y flores de piedra,
y muchos, muchos maravillosos templos
cuyos imposibles frisos entrelazan
la viola, la violeta y la vid.

Resignadas bajo el cielo
reposan las aguas melancólicas.
Tanto se funden las torres y las sombras
que parecen péndulos en el aire
mientras que desde una altiva torre en la ciudad
la muerte atisba hacia abajo desde su enormidad.

Allí las tumbas abiertas
bostezan sobre las olas luminosas,
pero no sobre las riquezas que yacen
en cada ojo diamantino del ídolo
-los muertos alegrementes enjoyados no
tientan las aguas desde sus lechos;
pues no se rizan las ondas, ¡ah!,
en este desierto de cristal-
Ninguna temblor sugiere que los vientos
están en algún mar lejano y feliz.
Ninguna ola sugiere que los vientos han estado
en mares menos espantosamente serenos.

¡Pero, mira! ¡Algo se agita en el aire!
La ola. ¡Hay un movimiento allí!,
como si las torres se hubieran apartado,
sumergiéndose lentamente, la cansada marea,
como si sus cimas débilmente hubieran dejado
un vacío en el brumoso cielo.
Las olas tienen ahora un tono rojizo
respiran desmayadas y lentas.
Y cuando ya no hay lamentos terrenales
baja, baja esta ciudad hasta donde se quedará eternamente.
El infierno, elevándose desde mil tronos,
le hará reverencias.