viernes, 12 de noviembre de 2010

ELLA. 1ª Parte: La llegada del Ángel.

Estaba yo paseando por el inmenso jardin de mi hacienda, cuando la noche cayó como sin darme cuenta, era una fría noche de luna llena, a la vez había una leve bruma que dibujaba sobre la luna un aro dorado, haciendola mucho más bella. La tenue luz de la luna dibujaba unas sombras fantasmagóricas, los árboles, arbustos y plantas que formaban el hermoso jardín durante el día, durante la noche parecía un aquelarre de espectros retorciendose. No soy capaz de calcular cuanto tiempo estuve caminando sin rumbo, cuando ya el frío parecía adormecer mis músculos, decidi entrar en casa para resguardarme de este frio que parecía como si cortase la carne de mi cara.

Entre en el salón, el cual estaba totalmente a oscuras, solo el fuego de la chimenea iluminaba de algun modo la estancia a la vez que su calor la hacia mucho más acogedora, me serví una copa de brandy, y me dejé caer en el sillón justo enfrente del fuego, allí permanecí por un tiempo contemplando el fuego y saboreando mi copa.

Cuando de repente el gran reloj de péndulo que estaba en la sala empezó a dar campanadas, doce fueron las campanadas que escuche. Un nuevo dia ha llegado, un dia terrible para mí, pues hoy hace justo un año que Ella me abandonó, Ella se marchó dejándome solo y causándome un dolor que a día de hoy no he podido superar, una dolor tan grande que ni arrancandome el corazón desaparecería.

Fue entonces cuando me levanté me acerqué a mi amigo, si porque él era mi único amigo, el único en el que encontraba consuelo, era.... mi piano, un gran piano de cola, de color negro como una noche sin luna y brillante como la oxidiana. Comencé a acariciar sus teclas, no necesitaba partitura, pues conocia la melodía de memoria, de todos modos la poca iluminación de la sala me haría imposible la lectura de cualquier partitura.
Con esta música comence a recordar mi historia:

Tendría Ella unos cinco años cuando la ví por primera vez, yo tenía un par de años más, Ella llegaba a la Villa con su familia, venian a vivir aquí, tras haber pasado unos años en las Américas.

Ella era una pequeña preciosa, con un rostro angelical, unos ojos preciosos, ojos color esmeralda y una melena larga del color del azabache. Recuerdo que estaba junto a mi madre cuando la ví por primera vez:
- Madre, ¿es eso un ángel?- le pregunte.
- Tal vez hijo mio, tal vez.....- me respondio cariñosamente mi madre, mientras me sonreía.
No se yo si Ella fuese o no un Angel, lo único que sabía era, que esa critura de Dios, era la cosa mas maravillosa que mis ojos habían visto hasta el momento.
Al verla sentía un ardor, mi corazón latía con tal fuerza que parecía querer salirse de mi pecho, me quedé petrificado, no podía dejar de mirarla, me atraía como la llama atrae al mosquito hasta quemarle sus alas.

Con el paso del tiempo nos fuimos conociendo y nos convertimos en buenos amigos, en compañeros de juegos y de travesuras. Adquirimos tanta amistad que siempre estabamos juntos, ella tocaba el arpa y yo el piano, y solíamos quedar en mi casa para tocar juntos, recuerdo esos momentos como los más felices de mi infancia.

En una calurosa mañana de verano, tendría yo unos trece años, Ella y yo paseabamos por el mercado de la Plaza Mayor, acompañados de un criado que cuidaba de nosotros, cuando vimos a ciertos hombres que golpeaban a un muchacho, mas o menos de mi edad. Me sorprendía que aquel muchacho recibiera los golpes sin inmutarse ni quejarse por el daño sufrido.

- ¡¡Quietos!!- grité - Por amor de Dios deteneos todos.
- ¡Pero Señor! - replicó uno de estos hombres que golpeaban al muchacho.- este chico nos ha robado.
- Y se puede saber, ¿que es lo que ha robado?- pregunté.
- Un pollo, Señor.- contestó el carnicero.
- A mí me robó un pan.- dijo el panadero.
- Y a mí unas naranjas y manzanas.- replicó el frutero.
- Y por esta causa lo estais moliendo a palos, ¿tan grave es su delito? - pregunté.
- Pero, mi Señor, no es la primera vez que lo hace.- replicó el carnicero.
Entonces me giré hacia el muchacho, y le pregunté:
- ¿Por qué haceis esto?
El chico me miró a los ojos, y orgullosamente me contestó:
- Prefiero ser ahorcado por ladrón antes de que los mios pasen hambre.

Esta contestación me sorprendió gratamente, era un chico que estaba orgulloso de hacer lo que hacía y no le importaba el castigo, ví en su comportamiento un grado mayor de nobleza, que el que podría poseer cualquier caballero.

Recordé las palabras que decía mi difunto Abuelo: " La nobleza de un hombre, no se mide por su linaje, o las riquezas que posee, se miden con los actos que realiza en la vida."
El comportamiento de aquel chico me parecía muy noble.

Decidí entonces coger mi pequeña bolsa, donde guardaba el dinero y lo repartí entre los tres comerciantes.
- Esto es demasiado.- me dijo el panadero.
- Pues dadle comida suficiente como para cubrir lo que os entrego.- le respondí.
Así fue como el panadero, el frutero y el carnicero, le dieron sacos llenos de víveres al muchacho.
- Coged estos viveres, son vuestros.- le dije al muchacho.- y tomad este anillo, para que podais alimentar a vuestra familia por un tiempo.- le hice entrega de un anillo de oro que tenía grabadas mis iniciales.
- Yo no acepto limosnas.- me replico de forma altiva.
- No es una limosna, solo un prestamo, o si lo preferís podeis llamarlo un adelanto. Mañana puede presentarse vuestro padre en mi hacienda, para un trabajo de jardidero, ¡si os parece bien!.- le propuse a este, empezaba a caerme bien este chico.
- Mi padre murió hace ya más de un año.- me dijo.- si no os importa quizas me presente yo.
- No me importa, podéis hacer como os plazca.- le respondí.
- Pero no os prometo nada.- añadió mientras cogía los alimentos y se marchó.

Fue entonces cuando me dí cuenta que había repartido todo mi dinero entre aquellos que golpeaban al chico y que por lo tanto no podía hacer lo que le había prometido a Ella, me dirijí hasta Ella que se habia quedado unos pasos atras, y cogiéndola de la mano me disculpé:
- Lo lamento mucho, pero me temo que no podré compraros esas flores que os prometí, pues no me queda ni un solo real en la bolsa, por favor os ruego que me disculpeís.
Ella simplemente se quedó un momento mirandome a los ojos, sonrió y hacercandose a mí, me besó en la mejilla. Yo tomé esto como que aceptaba mis disculpas.
Sobre aquel chico, no se presentó en mi hacienda al día siguiente, supe por uno de mis criados que se habia marchado, junto con su familia de la Villa. Una lástima, ese chico me había causado una gran impresión, y me hubiese gustado ser su amigo.




3 comentarios:

•●Lady Agatha●• dijo...

te soy sincera?????

ME HA ENCANTADO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

por favorrrrr dime que es de lo que me hablaste antees....

ha sido maravilloso.... el comienzo...de esta manera tan magnifica...ese momento frente a la chimenea...es que asta me ha hecho recordar algunos momentos maravillosos que tanto he disfrutado...

nada mejor que la musica del piano para relajarse y recordar...

y que decir de esta melodia...es preciosa...es perfecta para el relato...

verdaderamente me ha encantado!!!!....

y si me permites...quiero saber que sucedera...quiero mas de esta historia....de ese angel que él conocio....

hay tanto misterio.... tanto por descubrir aun...

un comienazo maravilloso...

besitos y abrazos para ti SR BATOOSAHI...

Aradia dijo...

Muy buen comienzo...una lectura que se hacer amena y te hace desear leer mas, escribes muy bien Batoosahi y con tu permiso iré leyendo poco a poco...

porque ahora no escribes? porque en serio me ha encantado...besitos muy tiernos.

Le petit Pony dijo...

http://lepetitchange.blogspot.com.es/
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