lunes, 24 de enero de 2011

ELLA. 8ª Parte: El Ángel.



Hace justo un año de su muerte, y aquí estoy sentado entre penumbras tocando mi piano y recordando, recordando estos hechos tan dolorosos para mí, culpándome a mí mismo por no estar donde debería haber estado. Culpándome por no estar con Ella cuando me necesitó. Un año entero culpándome, nunca fui digno de Ella, Ella me amaba pero yo no me porté como debería haberme portado, ahora pienso que no era merecedor de su amor.
Un año llevo viviendo con este dolor, un dolor que me ha apartado del mundo, como si estuviese muerto en vida, pues mi vida transcurre encerrado en mi Hacienda tocando el piano, paseando por los jardines, montando a Lucero Negro entre los viñedos, o leyendo mil historias en los libros que llenan mi biblioteca. Una vida solitaria, quizás demasiado solitaria, sin apenas relacionarme con la gente, salvo alguna que otra visita de algún amigo o familiar...
Pero justo en esta noche, en la que se cumple un año de la muerte de Ella, algo me hizo recordarla con más fuerza, como si mi mente no quisiera olvidar ningún detalle de todos los momentos que había vivido con Ella. Tanto los buenos momentos como los malos.
Abandoné el asiento de mi piano, recogí mi copa de brandy y fui a sentarme en el sillón situado frente a la chimenea, tomé un sorbo de mi copa mientras contemplaba el bailoteo de las llamas, una lágrima rodó por mi rostro hasta caer en mi regazo, y a esta lágrima le siguieron muchas más.
Y entonces fue cuando una corriente de aire gélido provocó que el fuego se agitara muy bruscamente y la estancia se lleno de un aroma peculiar, olía como a tierra mojada; nada raro pues había estado lloviendo durante mucho tiempo, pero ya la tormenta había pasado;... pero ese olor era algo más, era un olor como a... ¡tumba abierta!
Esto me sobresaltó, rápidamente me puse en pie y miré hacia el gran ventanal, sus cortinas se balanceaban movidas por la brisa de la madrugada, pero como es posible esto, las ventanas estaban cerradas, o al menos eso es lo que yo creía.
Pero no estaba solo, en la sala junto a mi piano pude distinguir una figura, era una figura femenina, la de una muchacha joven, vestida con una larga túnica de color blanca, que le cubría hasta los pies, inclinaba la cabeza, mirando hacia el suelo y su larga cabellera color negra ocultaba su rostro.
Durante unos minutos contemplé esta visión sin moverme ni mediar palabra, no sabía si era algo real, o tal vez una mala jugada de mi imaginación, o quizás el producto de las copas de brandy que había tomado a lo largo de la noche.
Pero a pesar de mi estado y de la poca luz de la sala pude observar que en el dedo anular de su mano derecha llevaba un anillo. ¡No puede ser, esto es imposible!, ¡esto es una locura! Era aquel dichoso anillo que yo deposité sobre la tumba de Ella, esto quiere decir que es..., ¡no, no es posible volver! ¿O tal vez sí? ¿Podría ser Ella? 
La llamé por su nombre y esta figura levantó la mirada y pude ver su rostro, pero aquella cara se hallaba tan alterada que apenas guardaba semejanza con la del radiante ser que yo recordaba de mis tiempos felices.
Era una faz aquella tan pálida como la luz de la luna de marzo; las delicadas y pequeñas depresiones bajo los pómulos se habían acentuado hasta dar al rostro una expresión desagradable. Sus labios, un poco separados, parecían haberse marchitado; sus ojos daban la impresión de haberse hecho más grandes, pero ahora estaban exageradamente hundidos en la cara. La cara tenía una expresión anhelante, pero con un tono impersonal. Lo único que no había cambiado en ella era la gracia de sus movimientos. Caminaba con toda naturalidad, sin que el paso revelara el menor esfuerzo, moviendo sus curvadas caderas ligeramente, se fue acercando hasta quedar justo frente a mí.
No profirió una palabra y yo por nada del mundo hubiera sido capaz de pronunciar una sílaba. Un escalofrío helado recorrió mi cuerpo; me oprimió una sensación de intolerable ansiedad; una curiosidad devoradora invadió mi alma y permanecí un instante sin respirar, inmóvil, con mis ojos clavados en su persona. Mis ardorosas miradas cayeron, por fin, en sus ojos. Sus ojos no tenían vida ni brillo y parecían carecer de pupilas, y esquivé involuntariamente su mirada vidriosa para contemplar sus labios, finos y contraídos.
Ella acercó sus labios a los mios,¡Dios, deseaba tanto besarla! Pero este beso no fue como yo me lo esperaba, era un ósculo frío y sin vida, como quien besa a una estatua de mármol. A la vez este beso sabía a sangre, es posible, mis labios están sangrando.
Cuando Ella se apartó un poco de mí, pude observar como entre sus labios asomaban unos dientes largos y afilados. ¿Es posible que la persona que más amaba hubiese acabado por transformarse en una criatura de la noche?, ¿una criatura que camina durante la noche buscando víctimas para saciar su sed de sangre, de sangre humana?
No me importaba, lo único que quería era estar junto a Ella, ahora que la había vuelto a encontrar y no quería perderla por nada del mundo, no iba a desaprovechar esta nueva oportunidad de estar juntos, si fuese menester transformarme en un ser nocturno, pues que así sea...
Ella se inclinó sobre mi cuello y yo ladeé la cabeza para que le fuese más fácil alcanzar mi cuello para darme su mordisco mortal. Justo en el instante en que sus largos colmillos tocaron la piel de mi cuello, yo cerré mis ojos y le dije:
-Os amo, siempre os he amado, y siempre os amaré.
Ella detuvo su mordisco justo en el momento que unas diminutas gotitas de sangre brotaban de mi cuello, solamente eran unos simples arañazos. En este momento sentí una calidez en mi rostro y abrí mis ojos. Ella estaba acariciando mi cara y su mano era cálida, sus labios carnosos y con color, sus ojos luminosos y brillantes, su rostro estaba sonrosado... Toda ella resplandecía, estaba radiante, parecía estar como iluminada por una luz desconocida, parecía estar viva, esta si que era Ella, al menos la misma que yo guardaba en mis recuerdos, es más, incluso me parecía aún más bella de lo que la recordaba.
Incluso el aroma de la estancia cambió, ya no olía a ese horrible olor de tierra mojada, un suave y dulce aroma inundaba toda la estancia, era el perfume que Ella solía usar, el aroma del jazmín.
Ella volvió a acercar sus labios a los mios, y esta vez sí, esta vez si que fue una beso cálido, dulce y a la vez apasionado. Este sí que era el beso que tanto tiempo he esperado, el beso que tantas veces soñé darle, el beso que solamente eres capaz de darle al ser que más se ama, a la persona que siempre esta ocupando tu mente y a la persona que es la razón por la cual late tu corazón.
Cuando Ella se despegó de mis labios pude ver como las lágrimas caían por sus mejillas, lo cual provocó que de mis ojos también brotasen lágrimas, pero no eran lágrimas de tristeza y dolor, sino de felicidad. Por fin era feliz, me sentía el hombre mas feliz del mundo, mi dicha era tan grande que parecía que el corazón quería saltar fuera de mi pecho.
Pero noté algo en su rostro, al parecer sus lágrimas si eran de tristeza.
-¿Que os ocurre?, ¿acaso no sois feliz?- le pregunté.- Yo me siento dichoso y feliz, muy feliz de volver a teneros aquí conmigo. ¿Por qué lloráis?, ¿por qué...?
Sus lágrimas se hicieron más intensas mientras me miraba a los ojos y volvió a besarme, pero este beso fue mucho más breve que el anterior. Me dio la espalda y se encaminó hacia el gran ventanal de la sala.
-¿Por qué?- volví a preguntarle.
Ella se detuvo junto a la cortina que cubría el gran ventanal, a la vez que empezaba a oírse el cantar de los pájaros, el cual indicaba que estaba a punto de amanecer.
-Os he amado toda mi vida, desde que tengo uso de razón, os he amado con cada uno de los latidos de mi corazón y siempre os amaré. Pero ya mi corazón no late por vos, simplemente dejó de latir. Ya no estoy viva y no puedo condenaros a esta maldición.- me confesó.
-Pero, lo único que yo deseo en esta vida sois vos, quiero estar con vos y no me importa ni el modo, ni la forma.- le grité.
-¡No amor mio, así no!- me dijo Ella, a la vez que movía la cabeza en señal de negación.
-Pero, ¿por qué?. ¿por qué no?.- le preguntaba una y otra vez.
Ella sin dejar de sonreirme y de mirarme a los ojos, a la vez que sus ojos se llenaban de lágrimas, alzó su brazo derecho y corrió la cortina que cubría el gran ventanal, dejándose bañar por los primeros rayos de sol de la mañana.
-¡NOOO!-grité mientras corría hacia Ella. -¿pero que hacéis?, ¿estais loca?
Yo lo único que pude hacer es abrazarla, estrecharla contra mi pecho y enredar sus cabellos entre mis dedos, mientras lloraba desconsoládamente.
-¡Os amo, os amo, os amo!...- me repetía Ella una y otra vez, entre sollozos.
-¡Yo os he amado siempre, durante toda mi vida!- le declaré al oído.
A la vez que su cuerpo comenzaba a transformarse en cenizas y polvo, en pocos segundos lo único que poseía entre mis manos era un montón de ceniza.
Ella había vuelto a desaparecer de mi vida, ¿como iba yo a seguir viviendo con este nuevo dolor?, la había perdido dos veces. Había perdido a la persona que más amaba por segunda vez, esto es ya insoportable. Acaso no había sufrido ya bastante, mi corazón que ya se había roto hace un año, ahora volvía a hacerse pedazos. ¿como podría aplacar este dolor?
De pronto, en un momento de locura, se me ocurrió la estúpida idea de acabar con mi vida. Siempre había pensado que esta era la forma más cobarde de solucionar los problemas, no comprendía como había gente que acababan con su vida de esta manera. Pero ya no, ya no lo veía de la misma manera, ahora comprendía como la gente desesperada cometía actos desesperados. Pues yo me encontraba ahora en esa situación, estaba totalmente desesperado, ya no quería seguir sufriendo, no quería seguir viviendo, no quería esta vida, una vida sin Ella. Si no la tendría en este mundo, quizás conseguiría estar con Ella en el otro, solo pensaba estar con Ella.
Me encaminé hacia el escritorio y abriendo el cajón superior, extraje una caja de color negra, una caja de un color negro muy intenso y muy brillante. Coloqué esta caja sobre el escritorio y la abrí, en ella guardaba un juego de pistolas de duelo, unas pistolas personalizadas y fabricadas especialmente para mí por el mejor armero de Francia, fueron un regalo de mi Maestro de Armas, cuando estudiaba en Madrid, fueron un premio por ser su alumno mas aventajado.
Agarré una de estas dos armas, la limpié, la preparé y la cargué, estaba lista para disparar, así que sin pensarlo dos veces, cogí esta  pistola con mi mano derecha, la amartillé y apoyé el cañón sobre mi cabeza; cerré mis ojos, que aún estaban húmedos por las lágrimas y con firmeza apreté el gatillo.
¡¡CLICK!!, escuché al golpear el martillo, pero no se disparo.
-Es extraño, estoy seguro de haber cargado correctamente la pistola. -me decía a mi mismo.-¿Que demonios ha ocurrido?
Volví ha revisar el arma, me aseguré de que la pólvora estuviera en buenas condiciones, de que la pequeña bala de plomo estuviera bien colocada, y que el pedernal del martillo estuviera en buen estado. Y volví a repetir las mismas acciones de antes, cerrando los ojos coloqué el cañón del arma sobre mi cabeza y de nuevo apreté el gatillo.
¡¡CLICK!!, de nuevo el mismo sonido, y nuevamente el arma no se disparó.
-¡Pero que jugarreta del destino es esta!- grité a pleno pulmón.
Justo en ese momento, algo llamó mi atención, algo brillaba en el suelo, junto al gran ventanal, justo en el mismo sitio donde Ella desapareció.
Me acerqué para ver que era eso que brillaba en el suelo, era su anillo, aquel dichoso anillo, el anillo que yo mandé hacer para Ella, el mismo que le ofrecí cuando le pedí que se casara conmigo, el mismo que dejé sobre su tumba, y el mismo que llevaba Ella hace unos momentos.
Allí estaba en el suelo reflejando los rayos de sol que entraban por la ventana, cuya cortinas habían sido abiertas por Ella, antes de..., justo antes de irse.
Me arrodillé en el suelo y lo cogí con mi mano izquierda, y lo besé, lo besé como la hubiera besado a Ella, y fue en este momento cuando escuché una voz, una voz que parecía salir de mi propio corazón...
-¡No, amor mio! Así no, aún no, te queda mucha vida por delante. Estaremos juntos, pero todavía es muy pronto.- me decía, esa melódica voz.
Era su voz, la voz de Ella, no tenía la menor duda, Ella me estaba hablando, me pedía que no cometiera ninguna locura.
Poniéndome en pie, levanté mi mano derecha, en la que tenía la pistola aún, y sacándola por la ventana, la volví a amartillar y apuntando hacia el cielo apreté el gatillo.
¡¡BAUMM!!, ahora sí que se disparó, ahora sí que funcionó. Entonces recordé algo que escuché hace mucho tiempo, y que no recuerdo quien fue la persona que me lo contó, ni cuando:
"CUANDO UNA PERSONA MUERE AMANDO MUCHO A OTRA, LA PERSONA QUE MUERE SUELE CONVERTIRSE EN EL ÁNGEL DE LA GUARDA DE LA PERSONA QUE AMA, ESTA ES UNA MANERA DE ESTAR JUNTOS".
Esto es lo que creo que ocurrió, que Ella a partir de ahora, es mi  Ángel de la Guarda. El mejor Ángel que nadie pudiera tener.
Y pensando en esto, me sorprendí haciendo algo que hacía mucho tiempo que no hacía. En mi rostro se dibujaba una sonrisa, volví a sonreír después de tanto tiempo.
-FIN-

4 comentarios:

•●Lady Agatha●• dijo...

haaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

esto ha sido....
es que..
me quedo sin palabras..

Por Dios Sir Batoosahi!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

es que ella era una vampireza???
sii..si que lo era...

ha estado intensso y muy fuerte este ultimo capitulo...

tengo tantas cosas que decir...pero la emocion no me deja aclararlas...

me ha encantado eso de :

"CUANDO UNA PERSONA MUERE AMANDO MUCHO A OTRA, LA PERSONA QUE MUERE SUELE CONVERTIRSE EN EL ÁNGEL DE LA GUARDA DE LA PERSONA QUE AMA, ESTA ES UNA MANERA DE ESTAR JUNTOS".

ella su angel de la guarda!!!!

me ha encantado!!!!!!!!!!!!

ella siempre cuidara de él...siempre velara por el...siempre estara junto a él..

eso es un amor para siempre....

que traspasa cosas que nisiquiera nos podemos imaginar...

ha sido maravilloso....genial!!!!

aunque....estoy triste...yo no queria que terminara....y ahora que termino este capitulo y feo en esas litras la palabra "FIN"...si que me ha puesto melancolica....

una historia de amor..que comenzo en la niñes y termino en la inmortalidad....asi lo veo yo...por que mientras EL y ELLA se amen..... sera para siempre...

me gusta que al final haya sonreido por fin...

CAPITULAZOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

un gran final...

mis felicitacione Sir Batoosahi....

besos y abrazos fuerte para ti...

por cierto...la musica es genial...siempre adore la musica que elegias en cada capitulo...


TODOS TENEMOS UN ANGEL AL QUE PERTENECEMOS...

MEINSÜNDE dijo...

Batoosahi...

El mmejorr cap. de ttodoss sin duda !!!!!!!!
mira que lloss aanterioress me han encantado, pero te rreconozcoo que eestee es muy muy eespeciall.
Sabes, mmee has hecho ssentirr ssensacioness y ... me has hecho llorar.

SSientoo tristeza porque llegó eell final...
pero Batoosahi... mmee resisto !!!!!!
La vvidaa sigue... la vida para ééll sigue hasta
qquee se reencuentre con ella y mientras hay
uunn mmundoo ahí ffueraa...
Pueden hhaberr más anillos... hasta que llegue
el mmomentoo de volver a bbesarr esos labios.
Por qué no ????

YO SSEE AL CCIELOO QUE PERTENEZCO.

MaRy dijo...

:O ya he llegado al fin...no me lo puedo creer, no quiero que esta bella historia termine, ha sido maravillosa... es tan bonita que se me hacían tan tan cortos los capítulos... me hubiese encantado que fuera mas largsa la historia... pero bueno.... espero que sigas escribiendo mas,,porque se te da genial y si... eres un maravilloso escritor, mis felicitaciones =D

Aradia dijo...

No tengo palabras mi querido amigo para describir lo que me has hecho sentir...sin duda eres una persona muy especial y se refleja en tus bellas letras...gracias por compartirnos tu arte...y espero leer mas cosas tuyas...se me hizo muy corto este hermoso relato...sublime...besos eternos.