jueves, 30 de diciembre de 2010

¡¡¡ FELIZ AÑO NUEVO !!!


LLEGADAS ESTAS FECHAS, AL MENOS EN MI PERSONA, SOLEMOS HACER UN BALANCE DE LOS EVENTOS QUE HEMOS PASADO DURANTE ESTE AÑO, ALGUNOS SERÁN BUENOS Y OTROS MALOS O DOLOROSOS.
ESPERO QUE LOS BUENOS MOMENTOS SUPEREN CON CRECES A LOS MALOS.
LES DESEO QUE PASEN UN FELIZ AÑO NUEVO QUE QUE TODOS SUS BUENOS DESEOS Y ANHELOS SE CUMPLAN CON CRECES.
SEAN FELICES Y DISFRUTEN DE LA VIDA Y SOBRETODO NO SE AHOGUEN CON LAS UVAS EN LAS CAMPANADAS, JAJAJAJA...

¡¡¡ FELIZ AÑO NUEVO !!!

EL ÁNGEL, DE WILLIAM BLAKE.

Un sueño he soñado ¿significado?
Yo era una virgen con un reinado,
Un ángel bueno me custodiaba,
(¡Maldito llanto a nadie encantaba!)

Lloraba de noche, lloraba de día,
Mis lágrimas él recogía
Lloraba de día, lloraba de noche,
Supe yo ocultarle mi goce.

La mañana se ruborizó
Él sacó sus alas y voló.
Sequé mi rostro, armé el temor:
Escudos, lanzas, diez mil o mayor.

Pronto mi Ángel regresó:
Armada estaba yo, él vino en vano;
Pues el joven tiempo desapareció
Y así mi cabello encaneció.

UN AÑO MAS, DE MECANO.



ESPERO QUE TOD@S USTEDES DISFRUTEN DEL FIN DE AÑO.

KINGS & QUEENS, DE 30 SECONDS TO MARS.



Según las votaciones de los telespectadores de la MTV este es el mejor video de este año que esta acabando, 2010.

jueves, 23 de diciembre de 2010

FELIZ NAVIDAD.


LES DESEO A TODOS LOS SEGUIDORES Y SEGUIDORAS DE ESTE HUMILDE BLOG UNA FELIZ NAVIDAD Y QUE DISFRUTEN DE ESTAS FECHAS CON SUS FAMILIAS Y SERES QUERIDOS.
LES DESEO DE TODO CORAZÓN QUE PAPA NOEL SE PORTE MUY BIEN CON TODOS USTEDES.

ELLA, 7ª Parte: El despertar de la verdad.



Respiré profundamente, y me llegó un olor muy agradable, este aroma me era muy familiar, olía a jazmín, el mismo perfume que solía usar Ella. Poco a poco mis ojos se fueron abriendo y me fui desperezando, hasta estar completamente despierto. Me incorporé un poco en la cama y miré a mi alrededor.
En un principio estaba algo aturdido, no reconocía, así de pronto, el lugar, pero me era muy familiar. ¡Claro! ¡ya se donde estoy! Pero si estoy en la casa de Ella, justamente me encuentro en su alcoba, ¡¿pero, que demonios hago yo aquí?!
 
¿Donde esta Ella? La llamé y la busqué por todas partes. ¿Acaso había tenido una pesadilla? Ella no me respondía y no la encontraba por ninguna parte.
Entonces me percaté de que mis manos estaban vendadas. No había sido una pesadilla, bueno sí que lo había sido, pero muy real, demasiado real. Comprendí que por mucho que la llamase o buscase, Ella no iba a volver, en ese momento en mis ojos comenzaron a brotar unas lágrimas muy amargas, lágrimas de dolor, un dolor que me partía el corazón...
 
Ahora recuerdo haberme encontrado con la Madre de Ella en el cementerio antes de caer agotado, supongo que fue esta señora quien me trajo hasta este lugar. Pero me pregunto por qué me han alojado en esta alcoba, la alcoba de Ella. En una pequeña mesa había una bandeja con algo de fruta y una jarra de leche, pero no me apetecía comer nada, no estaba de humor como para probar bocado, no creo que la comida fuese capaz de abrirse paso a través de mi garganta...
 
Pude observar que sobre la cómoda estaba mis ropas limpias y muy bien dobladas, así que me levanté de la cama y me dispuse a vestirme, tarea nada fácil, ya que mis heridas manos me dolían bastante y me costaba mucho trabajo moverlas adecuadamente.
 
Estaba terminando de abotonarme la casaca mientras contemplaba por el barcón el hermoso jardín, el sol estaba bastante alto, pero aún no era mediodía, abrochandome el último botón de mi casaca, alguien entró en la alcoba, mientras yo seguía mirando el jardín.
 
-¡Cariño, buenos dias!- me dijo una voz familiar.
 
Era la voz de la Madre de Ella, la reconocería ere un millón de voces.
 
-¡Buenos dias, Mi Señora!- le contesté sin dejar de mirar el jardín.
-¿Has dormido bien?- me preguntó. -Has dormido más de dia y medio, pero si no has probado bocado, ¿prefieres que te preparen otra cosa?
-No, gracias, han sido muy amables conmigo.- le agradecí, mientras me giraba para poder ver su rostro.-¿Por qué estoy aquí?
-Despues de caer sin sentido en el cementerio decidí traeros aquí, ya que vuestros padres se encuentran fuera por un tiempo, y no quería dejaros solo en vuestra casa con los criados.- me contestó.
-No, no me refiero a eso, sino, ¿por qué estoy en esta habitación?- volví a preguntar, mientras que en mis ojos volvían a aparecer las lágrimas.
-Estoy segura de que a Ella le hubiese gustado esta decisión.- me contestó, a la vez que se acercó a mi y me abrazó.
 
Los dos nos quedemos así, abrazados y llorando a la vez por unos minutos, hasta que la Madre de Ella rompió el silencio.
 
-¡Sabes! Ella os quería mucho.- me dijo.
-Si, ya lo sabía, me queria como se quiere a un amigo, o como se quiere a un hermano.- le respondí.
-¡No! No es así Ella os amaba, os quería más que a su propia vida.- me informó.
 
Estas palabras me dejaron de piedra, yo a Ella la idolatraba tanto, y tanto la amaba, entoces si Ella sentía lo mismo por mí, por qué aquella tarde en el rio actuó de esa manera...
 
-¿Qué me estáis diciendo, Mi Señora?- pregunté sorprendido.-Entonces, ¿por qué me rechazó?
 
No comprendía nada de nada y necesitaba una respuesta, estaba volviendome loco...
 
-Calmaos, sentemonos a la mesa y os cuento.- me propuso.
 
Los dos nos dirigimos a la mesa y tomemos asiento, uno frente al otro.
 
-Ten por seguro que Ella te amaba.- comenzó a contarme.- Poco antes de que volvieras aquel verano de Madrid, Ella cayó enferma, después de visitar a muchos médicos, se le diagnóstico una enfermedad pulmonar, Ella tenía tuberculosis...
-¿Pero...?- comencé a preguntar.
-Por favor, no me interrumpáis.- me pidió, mientras sus lágrimas caían por su rostro.
 
Así que guardé silencio mientras la Madre de Ella seguía contandome aquella historia, que le dolía a ella tanto como a mí.
 
-Cuando le propusistes matrimonio, Ella hubiera querido aceptar, pero muy a su pesar no pudo. Ella sabía que su enfermedad tarde o temprano acabaría con su vida y no quería que tú sufrieras a su lado mientras Ella se apagaba lentamente. Tu marcha le dolió enormemente, pero pensó que era lo mejor para tí y nos hizo prometer a todos que nunca os contariamos la verdad...- me narró.
-¡Un momento!- la interrumpí. -¿Quienes sabían la verdad?
-Tus padres, tus familiares y amigos lo sabían, con el tiempo todo el mundo lo sabía, pero juraron guardar silencio.- me contestó.
-Pero como me ocultaron esta terrible noticia.- protesté.
-Fué su voluntad, Ella pretendía protegerte y que rehicieras tu vida.- se disculpó.
-Y pensáis que yo era feliz pensando que Ella no me quería, sufriendo por su rechazo, viajando por todo el mundo intentando olvidarla, mientras Ella se moría lentamente, ¿acaso pensáis que ahora que sé esto me siento más aliviado?- le comenté algo enojado.
 
Como si de alguna manera estando enfadado mi dolor fuese menos doloroso.
 
-Yo os comprendo, pero nadie fue capaz de oponerse a los deseos de Ella.- me contestó.
-Pero yo la amaba, lo hubiese dado todo por Ella, por verla, por tocarla, por besarla, tan solo una vez más. Debería haber estado todo este tiempo a su lado, y ni siquiera eso me habéis dejado, no puedo perdonaros.- le dije a la vez que mi enojo iba en aumento y mis lágrimas volvían a brotar.
-Ella os quería mucho, eso os lo aseguro.- continuó relatandome.- Ella no quería que la vieras sufrir, siempre estaba esperando noticias vuestras que vuestros padres le contaban, y le leían las cartas que vos enviabais. Ella quería vuestra felicidad.
-Mi felicidad, mi mayor felicidad hubiese sido estar a su lado. Ahora con su muerte, ha dejado en mí un vacio tan grande que ni todo el agua de los mares y oceanos serían capaces de llenar.- le dije mientras mis lágrimas caían sobre mis vendadas manos apoyadas en la mesa.
-Es posible que Ella se equivocase con su decisión, pero ya os repito que era su deseo y pensaba que era lo mejor para vos.- me dijo tratando de disculparla.
-Pués creo que se equivocó, Ella debió pensar en como me sentiría yo después de saber todo esto.... Pero decidme ¿por qué razón rompisteis vuestra promesa y me enviasteis esa carta solicitando mi regreso?- le pregunté.
-Ella me lo pidió.- me respondió. -En sus últimos días, siempre tenía la misma pesadilla. Decía que un ser de la noche le visitaba por las noches y pretendía llevarsela. Ella os quería a vos para que la protegierais y velarais sus sueños, como tantas veces habiais hecho cuando erais más pequeños. Solo confiaba en vos para que la protegierais, solía despertarse por las noches gritando vuestro nombre y llorando por que no estabais aquí con Ella, su único deseo era que vos estuvieseis aquí para poder contaros la verdad y que la perdonarais.
-No puede ser.- me recrimitaba a mí mismo.- No pude llegar a tiempo, no pude ayudarla, ni protegerla,... no pude llegar a tiempo para darle mi perdón, aunque no había nada que perdonar. No estaba enfadado con Ella, lo estaba conmigo mismo. Le he fallado, le he fallado a la persona me más he amado y eso es algo que nunca podré perdonarme. Debería haber estado aquí y no marcharme nunca. ¡¡LE HE FALLADO A ELLA!!
 
Fue entonces cuando la Madre de Ella se acercó a mi y nos unimos en un fuerte abrazo mientras volviamos a llorar los dos de nuevo.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

NAVIDAD, DULCE NAVIDAD.

THE POWER OF LOVE, DE FRANKIE GOES TO HOLLYWOOD.

CHRISTMAS LIGHTS, DE COLDPLAY.

EL LIBRO, DE HOWARD PHILLIPS LOVECRAFT.


El lugar era oscuro y polvoriento, un rincón perdido
en un laberinto de viejas callejas junto a los muelles,
que olían a extrañas cosas venidas de ultramar,
entre curiosos jirones de niebla que dispersaba el viento del oeste.
Unos cristales romboidales, velados por el humo y la escarcha,
apenas dejaban ver los montones de libros, como árboles retorcidos
pudriéndose del suelo al techo... huellas
de un saber antiguo que se desmoronaba a precio de saldo.

Entré, hechizado, y de un montón cubierto de telarañas
cogí el volumen más cercano y lo leí al azar,
temblando al ver las raras palabras que parecían guardar
algún arcano, monstruoso, para quien lo descubriera.
Después, buscando algún viejo y taimado vendedor,
sólo encontré el eco de una risa.

martes, 21 de diciembre de 2010

AMOR MUERTO, DE ELIZABETH ELEANOR SIDDAL.

Nunca llores por un Amor muerto,
Ya que rara vez el Amor es verdadero.
Él cambia sus ropas del rojo al azul,
Y del más brillante azul al rojo,
El Amor ha nacido a una muerte temprana,
Y su realidad es apenas un despojo.


Entonces no ancles tu sonrisa
En su pálido rostro descarnado,
Para exhalar el más profundo de los suspiros.
Las palabras justas en labios sinceros
Pasarán, y sin dudas morirán;
Y tu estarás solo, mi querido,
Cuando se desaten los vientos invernales.


Nunca lamentes aquello que no puede ser,
Pues este Dios no regala dones.
Si este pobre sueño de amor fuese nuestro,
Entonces, querido, estaríamos en el Cielo,
Pero aquí sólo hay campos muertos,
Donde el verdadero amor jamás es cierto.

lunes, 20 de diciembre de 2010

ELLA, DE FRIEDICH NIETZSCHE.

ANGELS FALL FIRST, DE NIGHTWISH.

UNTIL MY LAST BREATH, DE TARJA TURUNEN.

ELDORADO, DE EDGAR ALLAN POE.


Arrogante y orgulloso,
Un armado caballero,
Por la luz y por la noche, alucinado,
Y cantando
Sus canciones, fue vagando
En busca de la tierra de Eldorado.

Pero vano fue su esfuerzo,
Y ya anciano el caballero,
Sintió el corazón preso de la sombra
Al pensar que nunca llegaría el día
En que hallara aquella tierra de Eldorado.

Ya agotado, vacilante,
Encontró una sombra errante.
”Sombra” –díjole febril y esperanzado-
A mi súplica responde:
”¿Sabes dónde
Hallaré, la ignota tierra de Eldorado?”

-En la luna, detrás de extrañas
Y fatídicas montañas,
en el Valle de las Sombras-
Respondióle: -Adelante, peregrino,
Si es que buscas esa tierra de Eldorado.

viernes, 17 de diciembre de 2010

SENTÍ UN FUNERAL EN MI CEREBRO, DE EMILY DICKINSON.

Sentí un funeral en mi cerebro,
los deudos iban y venían
arrastrándose -arrastrándose- hasta que pareció
que el sentido se quebraba definitivamente

-y cuando todos estuvieron sentados,
una liturgia, como un tambor-
comenzó a temblar -a batir- hasta que pensé
que mi mente enmudecía,

y luego los oí levantar el cajón
y crujió a través de mi alma
con los mismos zapatos de plomo, de nuevo,
el espacio- comenzó a repicar,

como si todos los cielos fueran campanas
y existir, sólo una oreja,
y yo, y el silencio, alguna raza extraña,
náufraga, solitaria, aquí

-y luego un vacío en la razón, se quebró,
caí, y caí-
y di con un mundo, en cada zambullida,
y terminé sabiendo -entonces -.

jueves, 16 de diciembre de 2010

ELLA, 6ª Parte: El final del viaje.



 
 
Bajé la colina y atravesé las calles del pueblo, los ciudadanos me miraban sorprendidos, muchos de ellos me reconocieron. Y les escuchaba murmurar.
-Ha regresado...
-Que lástima, ha llegado tarde...
-Que cambiado está, después de tanto tiempo...
 
Los más jovenes parecían no recordarme y al escuchar los comentarios de la gente, les oía preguntar a los mayores:
-¿Quien es este caballero?
-¿Es forastero?
-¿Es alguien conocido?
 
Los murmullos y cuchicheos continuaron mientras seguía mi camino. Muchos de los que me estaban observando al reconocerme me saludaban quitandose el sombrero. Entre esta gente había muchos amigos y conocidos, pero no estaba de ánimos como para devolverles el saludo a todos ellos, simplemente continué camino con la mirada fija hacia el frente y cruzé toda la Villa.
 
Ya estaba bastante oscuro cuando llegué al cementerio. Bajé del caballo y lo até en el pilladero junto a la puerta, me quité mi sombrero y lo coloqué en la silla de montar, recogí las rosas que tenía en mis alforjas, en este momento comenzó a llover, pero no me importaba, empujé la verja, la puerta chirreaba conforme la empujaba y entré en el Campo Santo. Comencé a caminar despacio por aquellos pasillos entre las tumbas, no sé que fuerza me guiaba pero fuí directo a la tumba de Ella, como si ya supiera donde se encontraba, como si Ella me llamara.
 
Allí estaba de pie junto a su tumba, una tumba de mármol blanco, con un busto de Ella en el centro y dos pequeños ángeles custodiandola, uno a su derecha y otro a su izquierda.
 
En mi mano izquierda empuñaba una bellísima rosa roja, simbolo del amor que sentía por Ella, y en la derecha una hermosa rosa negra que simbolizaba todo el dolor que en estos momentos inundaba mi corazón. Las empuñaba con tanta fuerza que la sangre empezo a frotar entre mis dedos, una sangre que salían de las heridas que sus espinas me habían causado.
 
Mi sangre comenzó a gotear sobre la tumba de mi amada, las gotas de sangre se mezclaban con las gotas de lluvia que estaban cayendo, de igual modo que esta lluvia se mezclaban con mis lágrimas en mi rostro.
 
Caí de rodillas sobre la tumba llorando como llora aquel que ha perdido lo que más quiere, aquel que ha perdido lo más preciado, lo que más desea, lo que más le importa, aquel que ha perdido su razón de vivir, el que ha perdido su corazón, el que ha perdido el amor de su vida.
 
La lluvia, mis lágrimas y las gotas de sangre que salían de las llagas de mis manos se mezclaban sobre el blanco marmol de la tumba de Ella. La lluvia parecía querer limpiar el color rojo de la sangre, pero parecía ser algo imposible de lograr, era mucha la cantidad de sangre que brotaba de mis heridas manos.
 
Estando allí de rodillas junto a su tumba comencé a gritar:
-¿Por qué?, ¿por qué has tenido que morir?
-¿Por qué no he llegado a tiempo?, ¿por qué me tuve que marchar?
-¿Por qué no me quede a su lado, cuidandola y protegiendola? Eso es lo que debí de haber hecho y no huir...
 
Fue entonces cuando deposité las dos rosas sobre su tumba, y del bolsillo interior de mi casaca estraje un anillo que coloqué junto a las flores, era el mismo anillo que años atrás le ofrecí a Ella cuando le propuse matrimonio, desde ese día siempre lo llevaba encima y nunca se separó de mí, de alguna manera me servía para recordarla y no olvidarme de Ella, en ocasiones pensé en deshacerme de este objeto, pero nunca fuí capaz de hacerlo, no me atrevia a desprenderme de él.
 
Quería arrancarme este dolor que me estaba destrozando, y para intentarlo grité con todas mis fuerzas hasta destrozarme la garganta. Mi alarido debió escucharse en el mismo cielo, pues de allí me respondieron con un rayo que iluminó los cielos, y el trueno que le acompañaba soñó tan fuerte que parecía como si el mismo cielo se hubiese quebrado, mientras a su vez la lluvia se hizo más intensa.
 
Mirando a los cielos comencé a maldecir:
-¡Malditos, malditos seais! Os la habéis llevado dejandome a mí con este terrible dolor, ¡yo os maldigo!....
-¿Cual era su pecado, para castigarla con la muerte?
-¿Por qué me la habéis arrebatado?
 
Con el ruido de la tormenta y con mis gritos, no me percaté de que a mi espaldas se había acercado alguien.
-¡Hola Cariño! Me han informado de tu regreso, y sabía que estarías aquí.- me dijo la voz de una dama.
 
Me incorporé y me limpié el rostro con la manga de mi casaca, no quería que nadie viera lágrimas en mis ojos. Me dí la vuelta y ví a una dama, una dama acompañada por un criado que la cubría con un paraguas que portaba en su mano derecha y en la izquierda sostenía un candil, cuya ténue luz iluminaba el rostro de esta dama, no necesitaba verla para saber quien era, pues al escucharla hablar ya la había reconocido por su voz.
 
-¡Mi Señora!- le respondí haciendole una reverencia.
 
En ese instante todo se me volvió oscuro y me desplomé cayendo sin sentido sobre el barro, junto a la tumba de Ella

EN EL CREPÚSCULO, DE WILLIAM BUTLER YEATS.

Gastado corazón de un tiempo gastado,
Líbrate de las redes de lo cierto y lo falso;
Ríe otra vez, corazón, en el triste crepúsculo,
Suspira una vez más, corazón, ante el rocío de la mañana.

Tu madre Eire es siempre joven,
El rocío siempre brillante y triste el crepúsculo;
Aunque tu esperanza colapse y el amor se desvanezca,
Ardiendo en las llamas de una lengua odiosa.

Ven, corazón, allí donde las colinas se amontonan:
Pues allí la hermandad mística
Del sol y la luna y el claro y el bosque
Y el río y la corriente construyen su deseo;

Y se alza Dios soplando su cuerno solitario,
Y el tiempo y el mundo siempre vuelan;
Y el amor es menos amable que el oscuro crepúsculo,
Y la esperanza menos querida que el rocío de la mañana.

martes, 14 de diciembre de 2010

AHORA TE QUIERO..., DE PEDRO SALINAS.

Ahora te quiero,
como el mar quiere a su agua:
desde fuera, por arriba,
haciéndose sin parar
con ella tormentas, fugas,
albergues, descansos, calmas.
¡Qué frenesíes, quererte!
¡Qué entusiasmo de olas altas,
y qué desmayos de espuma
van y vienen! Un tropel
de formas, hechas, deshechas,
galopan desmelenadas.
Pero detrás de sus flancos
está soñándose un sueño
de otra forma más profunda
de querer, que está allá abajo:
de no ser ya movimiento,
de acabar este vaivén,
este ir y venir, de cielos
a abismos, de hallar por fin
la inmóvil flor sin otoño
de un quererse quieto, quieto.
Más allá de ola y espuma
el querer busca su fondo.
Esta hondura donde el mar
hizo la paz con su agua
y están queriéndose ya
sin signo, sin movimiento.
Amor
tan sepultado en su ser,
tan entregado, tan quieto,
que nuestro querer en vida
se sintiese
seguro de no acabar
cuando terminan los besos,
las miradas, las señales.
Tan cierto de no morir,
como está
el gran amor de los muertos.

ALWAYS, DE BON JOVI.

lunes, 13 de diciembre de 2010

EL HADA, DE WILLIAM BLAKE.


Acudid, gorriones míos,
flechas mías.
Si una lágrima o una sonrisa
al hombre seducen;
si una amorosa dilatoria
cubre el día soleado;
si el golpe de un paso
conmueve de raíz al corazón,
he aquí el anillo de bodas,
transforma en rey a cualquier hada.

Así cantó un hada.
De las ramas salté
y ella me eludió,
intentando huir.
Pero, atrapada en mi sombrero,
no tardará en aprender
que puede reír, que puede llorar,
porque es mi mariposa:
he quitado el veneno
del anillo de bodas.

LA SIRENA, DE ALFRED TENNYSON.

Pero por la noche erraría lejos, lejos,
dejaría que cayera mi cascada de rizos,
saltaría aérea sobre el trono y jugaría
con los tritones entre las rocas;
correríamos de aquí para allá, escondiéndonos y buscándonos
sobre los altos y ondulados terrenos marinos en los lechos carmesí,
cuyos plateados riscos se asoman al mar.
Pero si alguien se acerca gritaré
y como una ola saltaré desde las cornisas plateadas
que sobresalen de lo profundo.
Porque a mí no me besaría cualquiera de los atrevidos y
alegres tritones del fondo del mar;
ellos me seguirían y me cortejarían y me halagarían
en el ocaso púrpura del fondo del mar.
Pero el rey de todos ellos sí podría raptarme
y cortejarme, ganarme y casarse conmigo,
entre las ramas de jaspe del fondo marino.
Entonces todos los seres que están en los traslúcidos musgos
del fondo oceánico, se enroscarán silenciosamente
a mis pies de plata, mirando hacia arriba, buscando mi amor.
Y cuando yo cantara alegremente desde lo alto,
todos los seres blandos, ahorquillados y con cuernos
se asomarían a la honda esfera del mar
y mirarían abajo buscando mi amor.

NO MIRES EN MIS OJOS, POR TEMOR; DE ALFRED EDWARD HOUSMAN.

No mires en mis ojos, por temor
a que reflejen lo que yo contemplo,
y veas tu rostro demasiado claro,
y lo ames y te condenes como yo.

En largas noches uno ha de echarse
suspirando frustrado bajo el cielo.
Pero ¿por qué has de perecer?
No mires en mis ojos fijamente.

Escucho la canción de un muchacho griego.
Lo amaron muchos, mas todos en vano.
En el bosque se asomó a un pozo
y su mirada fue su carcelero.

Entre las flores de la primavera,
con la mirada triste, cabizbajo,
resiste a la llovizna en aquel césped,
el narciso, que fue un muchacho griego.

domingo, 12 de diciembre de 2010

EL ESPECTRO Y EL SALTEADOR DE CAMINOS, DE DANIEL DEFOE.

Cuenta la historia que Hind, aquel famoso asaltante y proscripto, el más renombrado desde Robin Hood, encontró un espectro en el camino de un lugar llamado Stangate-hole, en Huntingdonshire, donde él acostumbraba a cometer sus robos y era famoso desde entonces por sus muchos asaltos.

El espectro se apareció con el traje de un simple ganadero de la zona. Y como el diablo, como podéis suponer, conocía muy bien los refugios y escondrijos que Hind frecuentaba, vino a la posada y, habiendo tomado cuarto, puso en lugar seguro su caballo y ordenó al posadero que le llevara su maleta, que era muy pesada, a su cámara. Cuando estuvo en ella, abrió el equipaje, tomó el dinero, que estaba distribuido en pequeños envoltorios y colocó todo en dos bolsas, que tendrían igual peso a cada lado del caballo, y las hizo tan evidentes como le fue posible.

Las casas que alojan bandidos están pocas veces libres de espías que les proporcionan debida relación de lo que pasa. Hind recibió noticias del dinero, vio al hombre, vio el caballo al que sabía que volvería a ver; averiguó qué camino seguiría; lo encontró en Stangatehole, justo en el valle entre las dos colinas y lo detuvo diciéndole que debía entregarle la bolsa. Cuando habló de la plata, el ganadero fingió sorprenderse, mostró pánico, tembló y atemorizado y con un tono miserable dijo: "¡Como puedes ver yo sólo soy un pobre hombre! Por cierto, señor, no tengo dinero." (Ahí mostró el diablo que podía decir la verdad cuando se presentaba la ocasión.)

"¡Ah, perro!" -dijo él- "¿No tienes dinero? Vamos, aparta tu capa y dame las dos bolsas, esas que están a cada lado de la silla. ¡Qué! ¿No tienes dinero y sin embargo tus bolsas son demasiado pesadas para ponerlas de un solo lado? ¡Vamos, termina o te cortaré en pedazos en este mismo momento!"

(Aquí se puso fuera de sí, y lo amenazó de la peor manera que pudo.)

Bien, el pobre diablo lloraba y le decía que debía estar equivocado; que lo había tomado por otro hombre, seguro, porque realmente él no tenía dinero.

"¡Vamos, vamos!" -dijo Hind- "¡Ven conmigo!" Entonces tomó el caballo por la rienda y lo sacó fuera del sendero, hacia el bosque, que es muy oscuro en aquel lugar, porque el negocio era demasiado largo para quedarse en el camino durante todo el tiempo que durara.

Cuando estuvo en el bosque, "¡Vamos, señor ganadero" -ordenó-, "desmonta y dame las bolsas al instante!". En suma, hizo bajar al pobre hombre, le cortó las riendas y la cincha y abrió la alforja donde encontró las dos bolsas.

"Muy bien" -dijo- "aquí están y tan pesadas como antes". Las arrojó al suelo, las cortó para abrirlas; en una encontró una cuerda y en la otra una pieza de latón maciza con la forma exacta de una horca. Y el ganadero, detrás de él exclamó: "He aquí tu destino, Hind. ¡Ten cuidado!"

Si él se sorprendió por lo que encontró en las bolsas -pues no había ni un cuarto de penique en la alforja donde estaba la cuerda -más se sorprendió cuando oyó al ganadero llamarlo por su nombre, y se volvió para matarlo porque creyó que lo había reconocido. Pero se quedó sin aliento y sin vida cuando, volviéndose (como ya dije) para matar al hombre, no vio nada sino el pobre caballo.

Yo insinúo que no había allí más dinero que una moneda que la historia dice era escocesa: una pieza llamada allí de catorce peniques y en Inglaterra de trece y medio. De donde se supone que, desde entonces y hasta nuestros días, se dice que trece peniques y medio es el salario del verdugo.

EL JARDIN PROHIBIDO, DE SERGIO DALMA.



ANIMATE LADY DARK, NO DEJES QUE LAS MALAS CRÍTICAS TE AFECTEN. SIGUES SIENDO EXTRAORDINARÍA Y QUE NADIE DIGA LO CONTRARIO.

viernes, 10 de diciembre de 2010

CREPÚSCULO, DE JOSÉ ASUNCIÓN SILVA.


En la tarde, en las horas del divino
crepúsculo sereno,
se pueblan de tinieblas los espacios
y las almas de sueños.

Sobre un fondo de tonos nacarados
la silueta del templo
las altas tapias del jardín antiguo
y los árboles negros,
cuyas ramas semejan un encaje
movidas por el viento
se destacan oscuras, melancólicas
como un extraño espectro!

En estas horas de solemne calma
vagan los pensamientos
y buscan a la sombra de lo ignoto
la quietud y el silencio.
Se recuerdan las caras adoradas
de los queridos muertos
que duermen para siempre en el sepulcro
y hace tanto no vemos.

Bajan sobre las cosas de la vida
las sombras de lo eterno
y las almas emprenden su viaje
al país del recuerdo.
También vamos cruzando lentamente
de la vida el desierto
también en el sepulcro helada sima
más tarde dormiremos.

Que en la tarde, en las horas del divino
crepúsculo sereno
se pueblan de tinieblas los espacios
y las almas de sueños!

AL SUEÑO, DE JOHN KEATS.

Suave embalsamador de la rígida medianoche,
que cierras con cuidadosos dedos
nuestros ojos que ansían ocultarse de la luz,
envueltos en la penumbra de un olvido celestial;
¡oh! dulcísimo sueño, si así te place, cierra,
en medio de tu canto, mis ojos anhelantes,
o aguarda el 'Así sea', hasta que tu amapola
derrame sobre mi lecho los dones de tu arrullo.
Líbrame, pues, o el día que se fue volverá
a alumbrar mi almohada, engendrando aflicciones;
de la conciencia líbrame, que impone, inquisitiva,
su voluntad en lo oscuro, hurgando como un topo;
gira bien, con la llave, los cierres engrasados,
y sella así la urna silenciosa de mi espíritu.

jueves, 9 de diciembre de 2010

ELLA, 5ª Parte: Bandoleros.



Llevaba ya muchas horas cabalgando y este caballo no daba muestras de cansancio, que magnifico caballo me había regalado mi Tio, ignoro cuantas leguas había recorrido en esta jornada, lo único que me importaba era llegar a mi destino lo antes posible, sin perder ni un minuto. Estaba cruzando una zona montañosa, cuando en un recodo del camino me salieron al paso como una decena de hombres armados a caballo, parecía ser una partida de bandoleros.
-¡Quieto!- gritó uno de estos hombres.- Entregadnos todo vuestro dinero, vuestros objetos de valor y el caballo.
Estaba yo encolerizado, furioso y con una rabía que me hacía hervir la sangre. Como se atrevían a molestarme en este momento y hacerme perder el tiempo.
-¡Apartaos!- les chille muy enojado.- Dejadme el paso libre. 
A lo que ellos respondieron con sus risas y burlas, lo que hizo que mi furia fuese en aumento. Desenfundé mi espada y cargué con rabía sobre ellos, no me importaba cuantos bandidos tenía delante, o el daño que pudieran causarme, incluso la muerte, no me importaba; yo solo quería continuar mi camino sin demorarme lo más mínimo, no podía permitirme el lujo de perder el tiempo.
Al verme cargar sobre ellos, estos hombres rapidamente amartillaron sus armas y en un momento me ví apuntado por sus trabucos y pistolas, pero ello no me detuvo.
-¡Altoooo!- gritó uno de estos hombres, el único de estos hombres que no estaba apuntandome con sus armas.
Era una voz que de alguna manera me inspiraba confianza y detuve mi ataque, a la vez que aquellos hombres bajaban sus armas.
Un hombre joven, quizás de mi misma edad, pero que parecía ser el cabecilla de esta panda de bandidos, se acercó en su caballo hacía mí muy lentamente.
-Solo un loco o un hombre desesperado cruzaría estos montes solo y sin escolta.- me habló tranquilamente.- y por vuestros actos creo que es lo segundo.
-Dejadme pasar.- le ordené totalmente enfurecido.
-Tranquilo Señor, no os vamos a hacer ningún daño.- me dijo.- Os conozco, sé quien sois, ¿no me recordais?
-Lo lamento, pero no os recuerdo.- le contesté, algo más tranquilo.- lo único que deseo es continuar mi viaje.
-Pues que así sea. ¡Abridle paso!- le ordenó a sus hombres.
Estos se miraban unos a otros con cara de sorpresa, como preguntandose que estaba ocurriendo, pero obedecieron sin rechistar y me abrieron un pasillo.
 
-Podeis id con Dios.- me dijo este hombre.
-Muy agradecido.- le agradecí mientras le saludaba inclinando un poco mi cabeza.
Comencé a avanzar lentamente y al pasar junto a este hombre, le arrojé a las manos una bolsa en la que guardaba los últimos reales que me quedaban.
Vi como miraba la bolsa y a la vez se arrancaba algo que llevaba colgado al cuello. Cuando estaba a unos cuantos metros por detras de él, me llamó:
-¡Caballero!
Con lo cual yo me giré y este hombre me devolvió la bolsa y me dijo:
-Yo no acepto limosnas.
Miré la bolsa y allí estaba atado, era mi anillo, aquel anillo de oro con mis iniciales grabadas que hace años atrás le entregué a aquel chico que estaba siendo apaleado en el mercado de la Plaza Mayor de la Villa.
-¡Ahora, sí que os recuerdo! Veo que no habeis cambiado mucho con los años- le dije gratamente sorprendido.
-Volved a casa y que Dios os guarde.- me deseó.
Le dí las gracias con una suave inclinación de cabeza y salí a todo galope de allí, aún me quedaba unas horas de viaje, tan solo unas cuantas leguas más, antes de llegar a mi destino.
Por fin desde lo alto de una colina pude divisar la Villa, por fin, había llegado al final de mi viaje, había llegado a casa, a mi pueblo natal.
Era una bella estampa, la iglesia con sus dos campanarios coronaba el centro del pueblo, junto con el ayuntamiento a su lado en la Plaza Mayor, y a su vez rodeado de casas todas blancas iluminadas por los últimos rayos de luz del día, y todo esto a su vez rodeado por las plantaciones de viñedos y frutales con sus grandes caserones en las que vivian la gente más adinerada de la Villa. Y a la derecha del pueblo, de norte a sur corría el rio entre una alameda muy frondosa, donde hace algo más de cinco años ví a Ella por última vez, el día que le pedí en matrimonio y Ella me rechazó.
Por un momento dudé de seguir o de darme la vuelta, no sabía que hacer. Había hecho un largo y penoso viaje, para verla a Ella, pero había sido en vano, ya no podría verla, ya no se encontraba en este mundo, ya no se encontraba entre los vivos. Que sentido tiene todo este esfuerzo, todo lo que me espera en la Villa es dolor y sufrimiento.
Ella estaba muerta, no he llegado a tiempo de verla con vida, que motivo tengo para continuar. No se que hacer, volver sobre mis pasos o continuar y enfrentarme a la dura y cruel realidad.
-Decisiones, decisiones, decidete de una vez necio.- me dije a mi mismo, mientras se me hacía un nudo en la garganta, que apenas me dejaba respirar.- A ver si reaccionas de una vez.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

TODO LO BUENO TIENE UN FINAL, DE NELLY FURTADO.

ESTE ES UNA DE MIS SERIES FAVORITAS DE ANIME; SAKURA, CAZADORA DE CARTAS ( CARD CAPTOR SAKURA).

IMAGINE, DE JOHN LENNON.

HOY SE CUMPLE 30 AÑOS DE LA MUERTE DE JOHN LENNON, Y ESTE ES SOLO UN PEQUEÑO HOMENAJE.

EULALIA, DE EDGAR ALLAN POE.

Exiliado del mundo voluntario,
entre suspiros y lágrimas vivía;
era mi alma un melancólico calvario
sin ternuras ni dulce compañía.

Mas Eulalia, bella y pudorosa
llegó a ser mi agradable compañera,
y en sus rizos auríferos, certeras,
cayeron mis caricias inquietas.

En las tinieblas el fulgor de las estrellas
no se compara con su mirada radiante,
ni en el diminuto ocaso hay en ellas
algo que encante como sus ojos brillantes.

Los bucles que ella ostenta con derroche
despiertan en mi alma la poesía,
y Astarté lanza cálidas brisas
contemplando a mi Eulalia día y noche.

Suspiro a suspiro su alma entera
Eulalia me dedica con amor;
no me acucia ya esa duda artera,
ni aguardo en los abismos del dolor.

martes, 7 de diciembre de 2010

POR LOS CAMPOS VENÍAMOS, DE A. E. HOUSMAN.


Por los campos veníamos,
hace un año, mi amor y yo,
sobre la piedra y el portillo, el álamo
murmuraba para sí mismo.
"¿Quienes son estos que ante mi se besan?
Son sólo dos enamorados.
Tal vez pronto se casen.
Llegarán hasta el lecho con el tiempo,
pero ella yacerá bajo tierra
y él dormirá junto a su nuevo amor"

Y ciertamente bajo el árbol
un nuevo amor camina junto a mí.
Y el álamo en la cumbre estremece
sus hojas plateadas que al sonar
me recuerdan la lluvia. No logro
comprender sus balbuceos. Quizás ahora
le hable a ella con frases simples,
contándole que muy pronto
yo dormiré bajo los tréboles
y ella junto a su nuevo amor.

lunes, 6 de diciembre de 2010

BRINDA POR MÍ SÓLO CON LOS OJOS, DE BEN JONSON.

Brinda por mí sólo con los ojos
Y yo haré un brindis con los míos,
O soltaré un beso en la copa,
Y no pediré más vino.
La sed que nace del alma
Reclama un vino divino,
Y aunque pudiese beber el néctar de Jove,
No lo cambiaría por el tuyo.

Una guirnalda de flores te fue enviada,
No tanto para honrarte
Sino para darle la esperanza
de que no se marchitara;
Más sobre ella apenas respiraste
Y la enviaste de nuevo hacia mí;
Desde entonces crece y huele, lo juro,
no a sí misma, sino a tí.

EL ESQUELETO, DE GILBERT KEITH CHESTERTON.

El pinzón que balbucea y la brisa
No son más felices que yo;
Aquí yazco entre flores
Con mi eterna sonrisa.
No; para nada cómodamente;
Aunque por cierto, amigos, por pensar de prisa
No imaginé la muerte, que el buen rey
Ocultó como broma… cuidadosamente.

MOI LOLITA, DE ALIZÈE.

IS THIS LOVE, DE WHITESNAKE.

HEARTBEAT, DE ENRIQUE IGUESIAS Y NICOLE SCHERZINGER.

DÉSENCHANTÉE, DE KATE RYAN.

viernes, 3 de diciembre de 2010

AL RIO, DE EDGAR ALLAN POE.


¡Hermoso río! en el resplandor, clara corriente
de cristal, errante agua.
Eres un emblema del brillo,
de la belleza, del corazón que no huye,
la juguetona sombra de arte
en la hija del viejo Alberto;

pero cuando ella mira en tu ola,
que entonces reluce, y tiembla,
pues, entonces, el más bonito de los arroyos
se parece a su adorador;
ya que en su corazón, como en tu corriente
la imagen yace profundamente,
el corazón de él que tiembla ante el rayo de luz
de los otros ojos, que barren el alma.

MADRE TIERRA, DE HOWARD PHILLIPS LOVECRAFT.

Una noche, vagando, bajé por el talud de un hondo valle, húmedo y silencioso. Su aire estancado exhalaba un vaho de podredumbre y una frialdad que me hacían sentir enfermo y débil.

Los árboles, numerosos a cada lado, se cerraban como una banda espectral de trasgos, Y las ramas contra el cielo menguante tomaban formas que me daban aterradoras. Sin saber por qué, seguí avanzando.

Parecía buscar alguna cosa perdida como la alegría o la esperanza, pero pese a todos mis esfuerzos no pude encontrar más que los fantasmas de la desesperación.

Los taludes se estrechaban cada vez más.

Pronto, privado de la luna y las estrellas, me vi encerrado en una grieta rocosa tan vieja y honda que la piedra respiraba cosas primitivas y desconocidas. Mis manos, explorando, intentaban rastrear los rasgos del rostro de aquel valle, hasta que en el musgo parecieron encontrar un perfil espantoso.

Ninguna forma que mis ojos esforzados puediesen captar era reconocible.

Pues lo que tocaba hablaba de un tiempo remoto para el paso efímero del hombre. Los líquenes colgantes, húmedos y canosos, me impedían leer la antigua historia.

Un agua oculta, goteando quedamente, me susurraba cosas que no habría debido saber.

...mortal, efímero y osado, guarda para ti lo que cuento, piensa a veces en lo que ha sido, y en las escenas que han visto estas piedras desmoronadas. En conciencias ya viejas antes que tus débiles ancestros apareciesen, y en criaturas que todavía respiran aunque no parezcan vivos a los humanos.

Yo soy la voz de la Madre Tierra, de la que nacen todos los horrores...

RETURN TO INNOCENCE, DE ENIGMA.

NIRVANA, DE EL BOSCO.

jueves, 2 de diciembre de 2010

ELLA, 4ª Parte: Una mala noticia.



 
 
Nada más llegar al jardín de esta Mansión, dos jovenes señoritas, que estaban cortando unas rosas del jardín, al percatarse de mi presencia, comenzaron a gritar y acercarse a mí corriendo, en un instante las tenía a las dos colgadas de mi cuello y besandome en las mejillas.
 
-¿Has regresado?, ¿Estas de vuelta?- gritaba una de ellas.
-¡Que alegría, el tenerte de nuevo aquí!- chillaba la otra. 
-¡A ver, a ver!, ¿Es esta la forma de comportarse de dos señoritas?- les pregunté en un tono algo serío.
-¡Siiii!- contestaron al unísono, ambas chicas, mientras seguían abrazandome.
-¡Vamos, entra! Padre y Madre estaran contentos de verte.- me propuso una de las señoritas, mientras se descolgaban ambas de mi cuello.
-¡Venga, vamos! No les hagas esperar.- me dijo la otra, mientras me empujaba hacia la entrada de aquella casa.
-¿Y vuestro hermano?- les pregunté.
-Nuestro hermano sigue estudiando fuera.- me contestó una de ellas.
-Es una pena tenía ganas de verlo a él también, siempre hemos tenido una buena amistad.- añadí.
 
Las dos gemelas me llevaron hasta un salón, donde estaba servido el desayuno, colocaron las rosas en unos jarrones que había en la mesa junto a la comida y después, gritaron a la vez:
-¡Padre, Madre; venid, tenemos visita!
 
En un momento sus Padres entraron en la sala.
 
-¿Pero que escándalo es este?, ¿a qué vienen esos gritos?- preguntó el hombre.
-Buenos dias, Tio.- le respondí.
-¡Querido!- me dijo mi Tia, mientras me abrazaba, y me daba un par de besos en las mejillas.- ¿cuanto tiempo sin veros?
-¡Lo lamento! Verdaderamente ha sido mucho tiempo desde mi partida. He estado viajando mucho por todo el mundo.- le dije.
-¿No te da vergüenza? Han sido más de cinco años, desde vuestra partida a Viena.- me recriminó mi Tio.- ¡Ven aquí y dale un abrazo a tu viejoTio! 
-No digais eso Tio, no sois tan viejo, tan solo un hombre curtido y experimentado.- le dije en tono algo burlesco.
 
Su abrazo fue fuerte, como lo es él, con unas palmadas en la espalda, que incluso dolieron.
 
-¡Seremos uno más a la mesa!.- informó mi Tio a la servidumbre.
-¡En seguida, Señor!.- respondió uno de los asistentes.
-¡Sentaos, sobrino!- me pidió mi Tia.- Pareceis hambriento y cansado.
-¡Gracias, Tia!- le agradecí.
 
Durante el desayuno les conté cual había sido el motivo de mi regreso a España, esa carta que me envió la Madre de Ella pidiendome que volviese lo antes posible, y todos, absolutamente todos cambiaron el semblante de sus rostros, incluido los criados.
 
-¿Que os pasa, ocurre algo?- pregunté al ver sus rostros.
 
Todos se miraban unos a otros, como esperando a ver quien respondía a mi pregunta, parecía como si nadie quisiera contestar, como si temieran responderme, esta situación empezaba a preocuparme...
 
-Por amor de Dios, respondedme, me estáis preocupando, ¿que es lo que sucede?- les pregunté algo angustiado. 
-¡Querido!- me dijo mi Tia en un tono muy apenado.- Siento ser yo quien os de esta noticia tan terrible, pero hace ya unos quince días que Ella murió.
 
Al escuchar esto, solté los cubiertos que sostenía en las manos, produciendo un gran escándalo al golpear sobre los platos. Sentía como si un rayo hubiese atravesado mi cuerpo. ¡No, no es posible, Ella muerta! Murió antes de recibir aquella carta de su Madre. Pudiera ser que aquel mal presentimiento que tenía antes de la llegada de aquella carta, fuese por la muerte de Ella. Mi viaje ha sido en vano. No he llegado ha verla con vida.
Me quedé paralizado por momentos, parecía como si mi corazón se hubiese quebrazo y dejado de latir, pero ¡no!, aún estoy con vida, por lo tanto mi corazón sigue latiendo.
 
-Tengo que partir enseguida.- les informe mientras me ponía en pie, con lágrimas en los ojos.
-Pero si apenas habeis comido, y mirate, estais agotado.- me dijo mi Tia.- por lo menos descansad un poco, solo un par de horas.
-No puedo perder más tiempo, Tia. Os lo agradezco mucho, pero quiero llegar hoy mismo a la Villa.- le respodí.
 
Me volví hacia mi Tio y le pedí:
 
-¡Tio! Necesito un caballo fresco, para continuar viaje.
-Preparadlo, lo antes posible.- dijo a uno de sus criados.
 
Me prepararon un hermoso corcel negro, con unas brillantes y largas crines. Era un precioso caballo Cartujano, los mejores caballos del mundo.
 
-Tio, no puedo pagaros por este caballo ahora mismo, os mandaré la valía que le pongáis en cuanto me sea posible.- le dije.
-Es el orgullo de mi cuadra, pero es tuyo.- me dijo.
-¡Pero Tio, no puedo aceptarlo es un animal muy valioso!- le repliqué.
-Lo compré hace unos años, cuando era un potrillo, para vos. Quería entregároslo en cuanto volviérais a España, y así ha sido. A veces llegué a pensar que nunca os lo podría entregar, y creo que es el momento más oportuno. Vuestras Primas lo bautizaron con el nombre de "Lucero Negro".- me explicó.
-Gracias Tio, es un animal magnífico.- le agradecí.
 
Subí a lomos del caballo y cuando me marchaba, me detuve un momento contemplando la hermosa rosaleda del jardín, me volteé hacía mis Tios y mis Primas, parecian como si hubiesen adivinado mis intenciones, ya que todos asentaron con la cabeza, como dandome permiso.
Entonces corté dos de aquellas hermosas rosas, que guardé cuidadosamente en mis alforjas.
Continué mi camino hasta llegar a la gran verja de la entrada, me volví para despedirme saludandoles con la mano, a lo que todos respondieron de igual modo.
Acaricié el cuello de mi montura, e inclinandome un copo, le hablé al oido:
-Querido Lucero Negro, me temo que te vas a arrepentir de haberme conocido.
 
Y salí de allí lo más rápido que este caballo pudiese llevarme. Era un magnífico caballo muy fuerte y muy veloz, justo lo que necesitaba en estos momentos.
 

VINO DE LAS HADAS, DE PERCY SHELLEY.

Me embriagué de aquel vino de miel
del capullo lunar que las hadas
recogen en copas de jacinto:
los lirones, murciélagos y topos
duermen en las grietas o en la hierba,
en el patio desierto y triste del castillo;
cuando el vino derraman en la tierra de estío
o en medio del rocío se elevan sus vapores,
alegres se tornan sus venturosos sueños
y, dormidos, murmuran su alborozo; pues son pocas
las hadas que portan tan nuevos esos cálices.

LA MOSCA, DE WILLIAM BLAKE.

Pequeña mosca,
tus juegos veraniegos
fueron truncados
por mi descuidada mano.

¿No soy yo
una mosca como tú?
¿O no eres tú
un hombre como yo?

Porque bailo
y bebo, y canto
hasta que alguna mano ciega
me arranque el ala.

Si el pensamiento es vida,
fortaleza y aliento;
y la ausencia
de pensamiento es muerte;

entonces yo soy
una mosca feliz,
ya vivo, ya muerto.

domingo, 28 de noviembre de 2010

QUIEN TE QUIERE COMO YO, DE CARLOS BAUTE.

¿ TE HE DICHO ÚLTIMAMENTE LO MUCHO QUE TE QUIERO?

EL DÍA MAS FELIZ. DE EDGAR ALLAN POE.

QUISIERA DEDICAR ESTE POEMA A UNA AMIGA MUY ESPECIAL, QUE HOY CUMPLE AÑOS, ¡¡ FELICIDADES LADY AGATHA!!

El día más feliz.


El día más feliz, la hora más feliz
Mi marchito y yerto corazón conoció;
El más noble anhelo de gloria y de virtud
Siento que ya desapareció.

¿De virtud, dije? ¡Sí, así es!
Pero, ay, se ha desvanecido para siempre.
El sueño de mi juventud
Mas dejadlo ya desvanecerse.

Y tú, orgullo, ¿qué me importas ahora?
Aunque pudiera heredar otro rostro,
El veneno que has vertido en mí¡
Permanecerá siempre en mi espíritu!

El día más feliz la hora más feliz
Verán mis ojos -sí, los han visto-;
La más resplandeciente mirada de gloria y de virtud
Siento que ha sido.

Pero existió aquel anhelo de gloria y de virtud,
Ahora inmolado con dolor:
Incluso entonces sentí que la hora más dulce
No volvería de nuevo,

Pues sobre sus alas se cernía una densa oscuridad,
Y mientras se agitaba se derrumbó un ser
Tan poderoso como para destruir
A un alma que conocía tan bien.

viernes, 26 de noviembre de 2010

miércoles, 24 de noviembre de 2010

APOLOGIZE, DE ONE REPUBLIC.



EN OCASIONES CAUSAMOS DAÑO A QUIEN QUEREMOS SIN DARNOS CUENTA, NUNCA ES TARDE PARA UNA DISCULPA.

ELLA, 3ª Parte: La Carta.



Pasaba el tiempo y cada vez perfeccionaba más mi manera de interpretar al piano, pero no lograba olvidarme de Ella, era mi primer pensamiento del día, el último de la noche, y era con Ella con quién soñaba todas las noches, ¿como olvidar a alguien que tenía clavada tan profundamente en el corazón? La verdad es que era incapaz de contestar esa cuestión.

Yo continuaba imerso en mis estudios de música, hasta que conseguí convertirme en un virtuoso pianista, que poco a poco iba adquiriendo algo de fama en toda la cuidad de Viena. Esta fama incluso llegó a oidos del Emperador del Imperio Austro-Hungaro, y este quiso escucharme tocar el piano.

¡Dios mio! ¡ Yo tocando en la corte! No lo podía creer, estaba tan emocionado y a la vez tan nervioso, las dudas me asaltaban, ¿y si me equivocaba?, ¿y si el piano no estaba bien afinado?, ¿y si se partía alguna cuerda?, ¿y si.......?

Todos mis temores y nervios desaparecieron cuando comencé a acariciar suavemente las teclas de mi piano, me sentía tan agusto y relajado, que nada, absolutamente nada, podía salir mal.

Cuando terminé mi interpretación, la sala quedó en silencio por unos instantes, hasta que el mismo Emperador se levantó de su asiento y comenzó a aplaudir mi actuación, en seguida todos los cortesanos le siguieron en sus aplausos, el sonido era tronador. La ovación se extendió durante unos minutos, yo no dejaba de hacer reverencias, estaba tan contento, que tenía ganas de saltar y gritar de alegría.

Esta actuación en la corte me consagró como un gran concertista de piano, y mi fama comenzaba a cruzar las froteras, querían oirme tocar en los lugares más diversos del mundo.

Y fue así como comencé a viajar por todo el mundo tocando el piano.

Di conciertos por todo el mundo, en todas las cortes de Europa, menos en la corte de España, me resistía en volver a mi pais natal, quería alejarme y olvidar. Toqué el piano ante Reyes, ante el Zar de todas las Rusias, ante el mismo Kaiser de Prusia, ante el Chá de Persia, el Maharajá de Kapurthala, el emperador de China, el Shogun de Japón, ante los presidentes de los jovenes y recien fundados paises de América....

He visto los lugares más bellos del mundo, las piramides de Egipto, y las de México, la ciudad de Petra, el Taj Mahal, la gran Muralla y la Ciudad Prohibida en China, las cabezas gigantes de piedra de la isla de Pascua.... He viajado por todos los mares y oceanos de este planeta, he atravesado el Himalaya, viajado por el Amazonas, he visto los canguros en Australia, los grandes cocodrilos del Nilo, las grandes manadas de búfalos de las llanuras Norteamericas, las ballenas surcando los mares y he conocido a hombres de todas las razas de este mundo.

También he conocido a mujeres, a muchas mujeres, intentando olvidarme de Ella, pero el problema estaba en que ninguna me hacía sentir lo que Ella era capaz de hacerme sentir, ninguna de estas mujeres me llenaba emocionalmente, en definitiva ninguna de estas mujeres era Ella.

Estando el Moscú, en la corte del Zar de Rusia, que no era la primera vez que tocaba él piano aquí, llevaba yo varios días con un mal presentimiento, como si algo malo fuese a pasar, algo que me tenía nervioso y desconcentrado, tanto que tuve que suspender algunos de mis conciertos. Y fue entonces cuando me llegó una carta, una carta que venía de España. En un principio temía leerla, por si eran malas noticias, pero sentía tanta curiosidad por tener noticias de mis seres queridos que al final me decidí a leerla. Al abrirla obsevé que en el sello estaba el emblema de la familia de Ella, ¿pudiera ser una carta de Ella?
¡No!, no era una carta de Ella, era su madre quien me escribía, me pedía, más bien me suplicaba que volviese, Ella estaba gravemente enferma y pedía poder verme, queria hablar conmigo.

¿Este era el mal presentimiento que sentía? Supongo que cuando se ama a alguien como yo amo a Ella, uno presiente el dolor y el peligro de la persona amada. Tenía que ir a su lado cuanto antes sin perder tiempo.

- ¡Rápido!- grite a mi criado- salgo de viaje, preparadme algo de equipaje.
- ¿A donde vamos Señor?- me preguntó mi criado.
- No amigo, parto solo el tiempo apremia, hace ya mas de dos semanas que me enviaron esta carta. He de volver a España cuanto antes.- le dije.
- Le prepararé un carruaje, Señor.- añadió mi criado.
- No, es demasiado lento, preparadme el mejor caballo y un equipaje lo más ligero posible, salgo de inmediato.- le ordené.

En cuestión de media hora todo estaba preparado para mi partida, me subí a lomos de mi caballo y le dije a mi criado, que más que un criado era un amigo:
- Arregla todos mi asuntos aquí y reunios conmigo en España en cuanto podais.
- Así lo haré. Id con Dios- me dijo.
Piqué espuelas y salí al galope, tenía que llegar a España cuanto antes. No me importaba el frio, ni la lluvia, ni el viento, ni el barro del camino, cabalgaba raudo y veloz hasta agotar a los caballos, solo me detenía en las paradas de postas para sustituir a mis agotados caballos por otros de refresco, cabalgaba sin descanso tanto de dia como de noche.

Durante una noche atravesando los bosques de Centroeuropa, oí los aullidos de los lobos que me acechaban en la oscuridad. Había escuchado muchas leyendas sobre seres de la noche que merodeaban por estos bosques alimentandose de carne y de sangre humana, pero no podía perder ni un segundo, así que los asustaba con un disparo de mi pistola, tampoco quería hacer daño a ninguno de estos animales.

En pocos días había atravesado toda Europa hasta llegar a los Pirineos, ya estaba en mi Patria, pero aún me quedaba unas jornadas de viaje hasta llegar a Andalucia y a mi hogar. Estaba agotado por el viaje y por las noches sin dormir, pero no me podía permitir el lujo de descansar, tenía que verla a Ella cuanto antes, ese deseo de verla era lo que me daba energía para seguir sin desfallecer.

Seguía cabalgando sin descanso y cambiando de montura varias veces al día, no sé ni cuantas veces había cambiado de caballo, pero fueron muchos, muchísimos.

Por fin llegaba a Andalucía, en el amanecer del septimo día de viaje llegué a Andalucía. Mi caballo estaba tan cansado que tuve que apearme y continuar por un tiempo a pie. Por suerte llegué a una Hacienda que no me era desconocida y donde podía solicitar ayuda.

lunes, 22 de noviembre de 2010

VOY A PASARMELO BIEN, DE HOMBRES G.



ESTA CANCIÓN LA ESTUVE BAILANDO Y CANTANDO ESTE FIN DE SEMANA, Y ES QUE ME LO PASE MUY BIEN!!!!!!

viernes, 19 de noviembre de 2010

ADIOS PARA SIEMPRE.



ESTE ES UN VIDEO QUE ME HA IMPACTADO MUCHO, EXPRESA TANTO DOLOR POR CULPA DE UNA TRAICIÓN.
Y LA MÚSICA ES MUY BUENA.

domingo, 14 de noviembre de 2010

UN MOMENTO DE RELAX.

NOSTALGIA-ENAMORADO.



ES HERMOSÍSIMO.

ROMANCE.

ELLA. 2ª Parte: La declaración.

Oía como llovía tras los cristales del gran ventanal de la sala, y escuchaba los truenos que se producían en el exterior, como las cortinas que cumbrian el ventanal estaban echadas, y eran gruesas y de un color oscuro, no lograba ver el fogonazo de los relampagos.

Mientras yo seguía interpretando una pieza tras otra, sin descanso, y continuaba recordando lo ocurrido en mi pasado.





Pasaron los años y como es natural, mis estudios me llevaron lejos de la Villa. Estudié en Sevilla, en un colegio interno, estudiaba letras, ciencias, filosofia y lo que más me gustaba, música, sobretodo el piano, adoraba el piano. Como es lógico también estudiaba las cosas típicas que debía saber todo un caballero, equitación, esgrima y el manejo de armas de fuego, tanto largas como cortas.

Siempre estaba esperando con impaciencia el momento de regresar a casa, aunque solo fuera por unos pocos días, y poder volver a verla, pues de lo que realmente estaba seguro en esta vida, es que Ella era lo más importante para mí, más importante que mis estudios, más que todas las riquezas de este mundo, más que mi propia vida.

Cuando llegaba a casa lo primero que hacia era ir a buscarla, necesitaba volver a verla, escuchar su voz, y sus risas, esa risa que era contagiosa para mí.
¡Ah! Esa risa, a Ella le gustaba mucho gastarme bromas, y se reía, como se reía. Yo por mi parte siempre me ponía serio y la miraba fijamente, cuando Ella se percataba de mi seriedad me miraba seriamente dejando de reir, entonces yo solía decirle:

- ¡Sabéis! Algunas veces os mataría, pero por vos yo siempre mataría.

Ella me contemplaba sonriente y al final reíamos los dos a carcajadas.
¡Dios! Como me gustaba estar con Ella, estaba totalmente enamorado de Ella, y lo que más me gustaba era cuando Ella tocaba su arpa y yo mi piano, le encantaba escucharme tocar durante horas, solía decir que era lo que más echaba de menos cuando yo estaba fuera.

Después de un par de años de estudios en Sevilla, continué mis estudios en Madrid, los colegios de la capital, eran los mejores del país, sobretodo me centraba en el piano, quería llegar a ser un concertista de piano.

Por desgracia mis regresos a Andalucia eran ahora menos contínuos, y pasaba casi la mayor parte del año en Madrid, solo disponía de un mes en el verano para poder regresar a casa.

El verano del segundo año, tras haberme marchado a Madrid, me decidí, tenía que declararme a Ella, confesarle que la amaba y que quería pasar toda mi vida a su lado, porque Ella para mí era todo lo que quería, era todo lo que necesitaba, Ella lo era todo para mí....

Cuando regresé a casa, solo pensaba en abrirle mi corazón y confesarle mis sentimientos. La encontré algo rara, como decirlo..., como menos alegre, podía en ocasiones ver algo de tristeza en su mirada, y a menudo se pasaba días enteros encerrada en casa, sin salir. Algo que me parecía muy extraño en Ella, que siempre estaba alegre y le encantaba salir a pasear por los jardines oliendo toda clase de flores.

Le propuse merendar una tarde junto al río, y Ella aceptó, esa seria mi oportunidad, ese sería el momento apropiado para declararle mi amor.

La tarde era perfecta, con una temperatura agradable y una leve brisa, tan suave que parecia acariciarte el rostro, sentados a la sombra de los álamos la merienda transcurrió agradablemente entre risas y carcajadas, recordando anécdotas de nuestro pasado. Sus risas eran como música celestial para mis oidos.

Tras la merienda cuando estabamos más relajados, tomando una copa de vino, me atreví, le pedí que se pusiese en pie y yo me arrodillé ante Ella y se lo confesé todo, todo lo que sentía por Ella, todo lo que la amaba, que deseaba casarme con Ella y pasar toda la vida juntos. Ella era mi mundo, era mi cielo, era todo mi universo. era,,,,,, era lo que más deseaba en esta vida, y diciendole esto, le ofrecí un anillo de oro rojo con un diamante azul, y dos esmeraldas, cada una de ellas a cada lado del diamante, algo más pequeñas que hacían juego con sus hermosos ojos.

Ella se giró dandome la espalda y me confesó que me queria como a un amigo, como se puede querer a un hermano, pero nada más, que Ella ya sospechaba lo que yo sentía, pero que no podía corresponderme, porque sus sentimientos eran distintos. Después de esto Ella se marchó corriendo, y me pareció ver algunas lágrimas en su rostro mientras se alejaba velozmente.

Me quedé petrificado, allí arrodillado junto al rio, como un necio pensando en lo ocurrido, ¿por qué me ha rechazado?, ¿es que no me quiere?, ¿la he ofendido en algo?, ¿no soy digno de Ella?, ¿tiene algún enamorado al que desconozco?, pero lo que más me daba vueltas en la cabeza era, ¿por qué se marchó corriendo y llorando?....

Después de más de una hora de pensar allí junto al rio, necesitaba algunas respuestas, así que me decidí ir a su casa para disculparme y preguntarle ciertas cuestiones. Me recibió su madre y me imploró que me marchase, Ella no quería verme, se habia encerrado en su  recámara y no queria abrirle la puerta a nadie. Viendo que era imposible conversar con Ella me marché de aquella casa.

En varias ocasiones volví a su casa pero siempre encontraba la misma respuesta, Ella no deseaba verme. Tampoco podía abordarla en la calle, pues nunca salía de casa. Todo esto me desesperaba, no sabía que hacer, lo único que se me ocurrió fue marcharme.

Tenía que marcharme, tenía que matar este dolor que me estaba destrozando el corazón, tenía que olvidar el pasado, y centrarme en otras cosas para darle sentido a mi vida, ¡claro!, ¡por supuesto, la música!

Pensé que lo mejor era marcharme, lejos, muy lejos, lo más lejos posible, tenía que poner tierra de por medio, para así olvidarme de lo ocurrido, lo tenía decidido, me marcharía a estudiar piano a Viena, este era el mejor lugar para perfeccionar mis conocimientos sobre piano, y así lo hice.

sábado, 13 de noviembre de 2010

LA CUIDAD EN EL MAR, DE EDGAR ALLAN POE.

¡Mira! La muerte ha levantado su trono
en una extraña y solitaria ciudad
allá lejos en el Oeste sombrío,
donde el bueno y el malo y el mejor y el peor
han ido a su reposo eterno
Allí hay cúpulas y palacios y torres
(torres devoradoras de tiempo que no se estremecen)
que no se asemejan a nada que sea nuestro.
En los alrededores, olvidadas por vientos inquietos,
resignadas bajo el cielo,
reposan las aguas melancólicas.

La luz del santo cielo no desciende
a esta ciudad de la noche eterna.
Pero el brillo lívido del mar
proyecta silenciosas columnas,
-resplandecen los pináculos por todas partes-
Cúpulas-agujas, salones reales,
pórticos, paredes de estilo babilónico,
sombrías y olvidadas glorietas
de hiedra tallada y flores de piedra,
y muchos, muchos maravillosos templos
cuyos imposibles frisos entrelazan
la viola, la violeta y la vid.

Resignadas bajo el cielo
reposan las aguas melancólicas.
Tanto se funden las torres y las sombras
que parecen péndulos en el aire
mientras que desde una altiva torre en la ciudad
la muerte atisba hacia abajo desde su enormidad.

Allí las tumbas abiertas
bostezan sobre las olas luminosas,
pero no sobre las riquezas que yacen
en cada ojo diamantino del ídolo
-los muertos alegrementes enjoyados no
tientan las aguas desde sus lechos;
pues no se rizan las ondas, ¡ah!,
en este desierto de cristal-
Ninguna temblor sugiere que los vientos
están en algún mar lejano y feliz.
Ninguna ola sugiere que los vientos han estado
en mares menos espantosamente serenos.

¡Pero, mira! ¡Algo se agita en el aire!
La ola. ¡Hay un movimiento allí!,
como si las torres se hubieran apartado,
sumergiéndose lentamente, la cansada marea,
como si sus cimas débilmente hubieran dejado
un vacío en el brumoso cielo.
Las olas tienen ahora un tono rojizo
respiran desmayadas y lentas.
Y cuando ya no hay lamentos terrenales
baja, baja esta ciudad hasta donde se quedará eternamente.
El infierno, elevándose desde mil tronos,
le hará reverencias.