miércoles, 2 de marzo de 2011

UNA NUEVA VIDA. 2ª PARTE: Un pequeño engaño.



De una manera u otra debía conseguir que Carlos cambiase de aptitud, y le dé por estudiar y no por trabajar, que aún es un niño y no debería hacer esas cosas.
Parece ser que todos los empleados de casa le tenían mucho cariño, y aunque todos le decía que no era necesario que trabajara tanto, él se empeñaba en trabajar, para agradecer el trato que le daban todos en la casa, si que era cabezota el chaval...
 
¿Pero como convencer a Carlos para que estudie, y que parezca que ha sido idea suya? Era una cuestión complicada, y muy delicada, cualquier error podía echar por tierra mi plan.
 
Le pedí ayuda a Juan pidiéndole que de vez en cuando mandara a Carlos a mi despacho pidiéndole que hiciera cualquier cosa y como es lógico Juan aceptó mi plan.
 
Estaba yo en mi despacho, poniendo en orden las cuentas de los viñedos, cuando entró Carlos, con unas rosas en las manos.
 
- ¡Buenos días, Amo!- me dijo.
 
- ¿Como has dicho, Carlos?- le recriminé.
 
- ¡Perdón! Quise decir, ¡buenos días,  Señor!- me respondió.
 
- ¡Buenos días, Carlos!, ¿que haces tú aquí?- le pregunté.
 
- Le traigo unas rosas frescas, para ponerlas en los floreros, y alegrar un poco esta habitación.- me contestó, mientras ponía las flores en los floreros del despacho.
 
- Eso está muy bien, es una buena idea. Por favor, Carlos, ¿podrias pasarme el libro de cuentas del año pasado? Esta en la librería justo a tu espalda. le pedí.
 
Carlos miró los libros de la librería durante un momento y cogió un libro que me entregó.
 
- ¡Gracias! Un momento Carlos, este es el libro de cuentas de hace tres años, parece que te has confundido.- le informé.
 
- Lo siento, Am..., digo Señor, ahora se lo entrego.- me dijo.
 
Volvió a acercarse a la librería y cogió otro libro que me entregó en seguida, pero volvió a entregarme el libro que no era.
 
- Carlos, has vuelto a darme el libro que no es.- le recriminé.
 
- Lo siento Señor, seguro que es este.- dijo, señalando otro de los libros de la librería.
 
- Carlos, es que, ¿no sabes leer?- le pregunté, aunque la respuesta era lógica.
 
- No, Señor, no sé leer.- respondió algo avergonzado, mientras clavaba la mirada en el suelo.
 
- Pues, menudo problema, si no sabes leer, ¿como me vas a ayudar en estos menesteres?- le increpé.
 
- Yo, Señor, ¿ayudaros a vos?- preguntó muy ilusionado.
 
- Si, tú, claro, necesito a alguien que me ayude con este trabajo, para mí solo es muy duro.- le dije.
 
- Pero para eso, ¿tengo que aprender a leer?- preguntó Carlos.
 
- Pues, me temo que sí, de lo contrario no podrías ayudarme.- le dije.- acaso, ¿es que no quieres aprender a leer?
 
- Si, si que quiero aprender a leer, y ayudaros con todo este trabajo.- respondió, cada vez parecía más ilusionado.
 
- Pues, vamos a tener que enseñarte a leer.- me dije a mi mismo.
 
- Anda, Carlos páseme el ábaco, por favor.- le pedí.
 
- ¿El ábaco?, ¿que es un ábaco?- me preguntó.
 
- Es ese aparatito con bolitas, que está en la librería junto a los libros.- le respondí.
 
Carlos fue corriendo y me lo trajo en un instante, y con mucha curiosidad me preguntó:
 
- Y, ¿para qué sirve un ábaco?
 
- Es un antiguo artilugio chino que sirve para hacer cuentas.- le respondí.
 
- ¿Para hacer cuentas?- preguntó con los ojos abiertos como platos.- yo pensaba que se usaban los dedos.
 
- ¡Jajajajaja!- me reí.- acercate un poco y te enseño como se usa.
 
- Bueno, Señor, es que...., es que yo tampoco sé hacer cuentas.- me dijo clavando la mirada en el suelo.
 
- En ese caso, hay que enseñarte Aritmética también.- repliqué.
 
- ¿Arit.... que?, si lo que yo quiero es aprender a hacer cuentas.- protestó.
 
- ¡Jajajajaja!- volví a reír.- ¡Pero si son la misma cosa!
 
- ¡Ah! Bueno, es ese caso sí.- me dijo con mucha ilusión.- Me tengo que ir, Señor, tengo que devolver la cesta en las que he traído las flores al jardinero.
 
- Esta bien, Carlos, ¿que tal si mañana empezamos a enseñarte a leer y a escribir, y por supuesto Aritmética?- le pregunté.
 
- Como queráis, Señor.- me contestó, mientras salia por la puerta.
 
Yo me quedé allí, algo reclinado en el asiento donde estaba sentado, mirando el techo y sonriendo, recordando la conversación que había tenido con Carlos. En ese momento noté como si alguien me posara la mano en el hombro, como dándome su apoyo, no era la primera vez que tenía estas sensaciones, pero siempre pensé,,,,, pensé no,,,, estoy seguro que era Ella dándome su apoyo, Ella siempre estaba apoyándome en todo momento, siempre estaba conmigo. Yo sonreía, incluso podía llegar a oler su perfume.
 
En ese momento momento alguien llamó a la puerta de mi despacho, rompiendo este mágico momento.
 
- Tock, tock.- se escuchaba al otro lado de la puerta.
 
- ¡Adelante!- autoricé para que entraran.
 
Era Juan quien abrió la puerta y con una gran sonrisa en la cara asomó su cabeza por detrás de la puerta, y me preguntó:
 
- ¿Da su permiso?
 
- ¡Pasa, pasa! Entra, no te quedes en la puerta.- le pedí.
 
- Bueno, Señor, es que he visto a Carlos salir hace un momento, y me moría de la curiosidad....- me dijo Juan.
 
- ¡Mira que eres cotilla!- le recriminé.- Acerca una silla y sientate.
 
- ¿Y como ha ido la cosa?- preguntaba Juan mientras tomaba asiento.
 
Le conté toda la historia con pelos y señales a Juan, mientras escuchaba con mucho interés, todo lo que le estaba diciendo.
 
- Pues todo ha salido a pedir de boca.- dijo Juan, una vez terminé de cortarle mi conversación con Carlos.
 
- ¡Si! Mañana mismo empiezo a darles clases.- le informé.
 
- ¡Muy bien Señor! Con su permiso me retiro, tengo mucho que hacer aún.- me decía, mientras se levantaba y se dirigía a la librería situada a su espalda y parecía buscar algo.
 
- ¿Juan, se puede saber que buscas?- le pregunté.
 
- El libro de cuentas del año pasado, que Carlos no ha logrado encontrar.- me respondió.
 
- ¡Jajajajaja! Eso es imposible, ¡jajajaja!- me reía, mientras abría el cajón de mi escritorio, donde estaba sentado, y sacando un libro, se lo mostré a Juan, era el libro de cuentas del año pasado.
 
- ¡Jajaajajaja!- reía también Juan.- ¡Sois muy inteligente, Señor, jajajajajaja!

4 comentarios:

MEINSÜNDE dijo...

Hay qquee saber ser ssutill, usándola bbienn se consiguen muchas ccosass...
Y una ddecisiónn acertadísima la de enseñarle aa leer... eescribirr... y como nnoo, ccuentass !!!!
jjAjAjAA

GGraciass Batoosahi por subir tan rrápidoo.

Un eestupendoo cap. que ssee mmee ha hecho muy corto.
Y como ddicee mi nniñaa... creo que eentree ellos se vvaa a fforjarr una gran aamistadd.

Esperaré al ssiguientee...

- Muchos bbesoss para ttíí -

•●Lady Agatha●• dijo...

una buena jugada....Carlos el testarudo a aprende..o...aprende...

me gusta ese plan...

al menos ya sabe para que sirve el aparitito con bolitas jaja..

una gran capitulo....cuando un niño no quiere estudiar...hay que usar alguno que otro truco para lograrlo...

la musica me encanta....esa versio de "in the end" by Linkin Park es muy buena

saludos Sir Batoosahi...espero el siguiente capitulo....

besos y abrazos psicoticos

Leiberth.. dijo...

ha estado exelente....me ha encantado... todo un genio ...

Anónimo dijo...

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