sábado, 2 de junio de 2012

NADA RESTA DE TI, DE CAROLINA CORONADO ROMERO DE TEJADA.


Nada resta de ti... te hundió el abismo...
te tragaron los monstruos de los mares.
No quedan en los fúnebres lugares
ni los huesos siquiera de ti mismo.
Fácil de comprender, amante Alberto,
es que perdieras en el mar la vida,
mas no comprende el alma dolorida
cómo yo vivo cuando tú ya has muerto.
¡Darnos la vida a mí y a ti la muerte;
darnos a ti la paz y a mí la guerra,
dejarte a ti en el mar y a mí en la tierra
es la maldad más grande de la suerte!

viernes, 1 de junio de 2012

LUZ REPENTINA, DE DANTE GABRIEL ROSSETTI.


Yo estuve aquí antes,
no sé decir cómo y cuándo:
conozco el prado detrás de la puerta,
el dulce aroma penetrante,
los sonidos susurrantes,
las luces a lo largo de la costa.
Tú has sido mía antes;
no sé decir hace cuánto:
pero apenas esa golondrina remontó,
y giró tu cuello, algún velo cayó;
y lo supe al instante.

¿Había sido así antes?
¿No será que el vuelo concéntrico
del tiempo restaure nuestras vidas,
nuestro amor, a pesar de la muerte,
y nos traiga otro deleite noche y día?

Ahora, entonces, ¡con fortuna otra vez!
¡Duerman mis ojos la agitación de tus cabellos!
¿No yaceremos como hemos yacido,
y así, por amor de Amor,
el dormir y el despertar
no rompan ya sus cadenas?

jueves, 31 de mayo de 2012

miércoles, 30 de mayo de 2012

LA RUPTURA, DE DELMIRA AGUSTINI.





Érase una cadena fuerte como un destino,
sacra como una vida, sensible como un alma;
la corté con un lirio y sigo mi camino
con la frialdad magnífica de la Muerte... Con calma.

Curiosidad mi espíritu se asoma a su laguna
interior, y el cristal de las aguas dormidas,
refleja un dios o un monstruo, enmascarado en una
esfinje tenebrosa suspensa de otras vidas.

martes, 29 de mayo de 2012

MEDIODÍA SILENCIOSO, DE DANTE GABRIEL ROSSETTI.


Tus manos descansan abiertas sobre la hierba fresca,
tus dedos brotan de la tierra como flores rosadas:
tus ojos sonríen en paz. El pasto resplandece absorto
en las olas nebulosas del cielo, que se reúnen en calma.
Todo rodea nuestro nido, hasta donde el ojo puede contemplar,
dorados campos reales con bordes de plata,
allí donde los animales corroen las faldas del espino.
Este visible silencio, inmóvil sobre el reloj de arena.

Profundo en el sol ansiado crece la libélula,
colgando como un hilo azul lanzado del cielo:
de manera que esta hora alada gotea sobre nosotros.
Oh, cerremos los corazones sobre este regalo inmortal,
atrapemos esta inarticulada hora en compañía,
dónde el silencio de dos se transforma en una canción de amor.

sábado, 26 de mayo de 2012

MUERTE PREMATURA, DE ELIZABETH ELEANOR SIDDAL.


No te lamentes con amargas lágrimas
por la vida que pasa rápido;
las puertas del cielo se abrirán anchas
y hacia ellas me llevarán al final.

Siéntate dócil y manso junto a mí
y observa mi joven vida mientras huye;
entonces la paz de una muerte solemne
vendrá tranquilamente hacia nosotros.

Pero mi Amor, búscame en la multitud
de los etéreos espíritus del pasado,
entre las mías yo tomaré tu mano
y sabré que eres mío al final.