jueves, 29 de noviembre de 2012
martes, 27 de noviembre de 2012
EL BOTE DE MI AMANTE, DE DINAK MULOCK CRAIK.

Oh, bote de mi amante, corred suave, tranquilamente;
¡oh, barca de mi amado, que lo tienes alejado de mi!
De las casas de Clachan, del fuego cantando dulcemente,
del lago y la montaña, que él ya no contemplará, jamás.
Oh, barca de mi amado, fluid suave, delicadamente;
tu portas mi alma sobre las mareas.
No he dicho una palabra, pero en mi corazón hay pena,
pues la vida es corta y el océano amplio.
Oh, barca de mi amado, volad suave, apaciblemente;
aunque la voz amada sea silencio, y su mano gentil se haya ido:
¡Pero ámame, ámame! Entonces viviré hasta encontrarte;
hasta que el viaje termine, y nuestros días oscuros hayan concluido.
sábado, 24 de noviembre de 2012
NO OBSTANTE EL AMOR, POR SER AMOR, ES HERMOSO. DE ELIZABETH BARRET BROWNING.
Y no obstante el amor, por ser amor,
es hermoso. Igual arde reluciente
un gran templo y la hierba. El mismo fuego
lame quemando el cedro y la hiedra.
Y el amor es un fuego; y cuando digo
te quiero, oh Dios, te quiero, ante tus ojos
me transfiguro en esplendor y siento
mi rostro centelleante que deslumbra.
En el amor no puede haber crueldad
aunque amen los más ruines de los seres,
que cuando aman a Dios Él los acepta.
Y en la apariencia ruin de lo que soy
brilla el sentimiento y purifica,
por ser fruto de amor, lo que es de carne.
jueves, 22 de noviembre de 2012
CAMINOS DEL ESPEJO, DE ALEJANDRA PIZARNIK.

Y sobre todo mirar con inocencia. Como si no pasara nada, lo cual es cierto.
Pero a ti quiero mirarte hasta que tu rostro se aleje de mi miedo como un pájaro del borde filoso de la noche.
Como una niña de tiza rosada en un muro muy viejo súbitamente borrada por la lluvia.
Como cuando se abre una flor y revela el corazón que no tiene.
Todos los gestos de mi cuerpo y de mi voz para hacer de mi la ofrenda, el ramo que abandona el viento en el umbral.
Cubre la memoria de tu cara con la máscara de la que serás y asusta a la niña que fuiste.
La noche de los dos se dispersó con la niebla. Es la estación de los alimentos fríos.
Y la sed, mi memoria es de la sed, yo abajo, en el fondo, en el pozo, yo bebía, recuerdo.
Caer como un animal herido en el lugar que iba a ser de revelaciones.
Como quien no quiere la cosa. Ninguna cosa. Boca cosida. Párpados cosidos. Me olvide. Adentro el viento. Todo cerrado y el viento adentro.
Al negro sol del silencio las palabras se doraban.
Pero el silencio es cierto. Por eso escribo. Estoy sola y escribo. No, no estoy sola. Hay alguien aquí que tiembla.
Aun si digo sol y luna y estrella me refiero a cosas que me suceden. ¿Y que deseaba yo? Deseaba un silencio perfecto. Por eso hablo.
La noche tiene la forma de un grito de lobo.
Delicia de perderse en la imagen presentida. Yo me levanté de mi cadáver, yo fui en busca de quien soy. Peregrina de mi, he ido hacia la que duerme en un país al viento.
Mi caída sin fin a mi caída sin fin en dónde nadie me aguardó pues al mirar quien me aguardaba no vi otra cosa que a mi misma.
Algo caía en el silencio. Mi ultima palabra fue yo pero me refería al alba luminosa.
Flores amarillas constelan un circulo de tierra azul. El agua tiembla llena de viento.
Deslumbramiento del día, pájaros amarillos en la mañana. Una mano desata tinieblas, una mano arrastra la cabellera de una ahogada que no cesa de pasar por el espejo. Volver a la memoria del cuerpo, he de volver a mis huesos en duelo, he de comprender lo que dice mi voz.
martes, 20 de noviembre de 2012
EL AMANTE HABLA DE LA ROSA EN SU CORAZÓN, DE W. B. YEATS.
Todas las cosas feas y rotas, todas las cosas gastadas y viejas,
El llanto de un niño junto al camino, el crujido de una carreta cargada,
Los pasos duros del arador sobre el moho inviernal,
Dañan tu imagen que hace brotar una rosa en el fondo de mi corazón.
El mal de las cosas informes es un mal demasiado grande para ser dicho;
Anhelo crearlas de nuevo y sentarme lejos en una colina verde,
Con la tierra y el cielo y el agua, vueltos a hacer, como un cofre de oro
Para tu imagen en mis sueños, que hace brotar una rosa en el fondo de mi corazón.
domingo, 18 de noviembre de 2012
CANCIÓN A LA NOCHE, DE DANIEL HENRY DENIEHY.

Oh, la noche, la noche, la solemne noche;
la tierra cede bajo su caricia silenciosa,
y el cielo, ornado de diamantes, simula un templo amplio,
donde los astros se rinden bajo el trono de la deidad.
Oh, la noche, la noche, la hechicera noche;
el reinado grotesco del día ha terminado,
y miríadas de elfos se acercan en calma,
con sus áureas barcas desde las costas del sueño.
Oh, la noche amada,
alegre y desolada,
tu bravo Céfiro galopando sobre el aire,
cuando alta brilla la luna
en el rociado espacio,
y la brisa es dulce como el beso de una dama.
Oh, la noche, la noche, la encantadora noche.
Desde la fuente a la sombra del mirto,
las primeras notas de la serenata
flotan suavemente en el aire soñoliento;
mientras claros ojos brillan entre las vides,
y blancos brazos se inclinan sobre los balcones,
bañando de suspiros al caballero que aguarda,
así como la hierba ansía el abrazo de la mañana.
Amor en sus ojos,
amor en sus suspiros,
amor en cada pecho adornado con lirios;
en palabras tan sinceras
que el oído más atento no las capta,
y el anhelante corazón tal vez las pierda.
Oh, la silenciosa noche, donde los sueños de los estudiantes
juntos se lamentan en la tumba del sabio;
y los ojos de la madre sobre la cuna
derraman lágrimas sobre la mejilla pálida.
Oh, la pacífica noche, donde el pobre vagabundo
es atravesado en el campo de batalla,
mientras llora la trompeta y el sable canta.
Sobre ellos, la solitaria y triste luna es testigo de la matanza.
Las lágrimas fluyen
sobre la mejilla de hierro
del centinela que yace solo.
Pensamientos que ruedan
por su alma intrépida;
mutilando su rostro, severo en el día.
Oh, la sagrada noche, donde se acerca la memoria,
con su rostro suave y dulce hacia mí.
Pero sus melodías son tristes, como las aéreas baladas
que el infante oye sobre las maternales faldas.
A tu alrededor, delicadas formas huyen,
con níveas frentes y dorados cabellos,
con ojos que ciegan como los cielos de verano,
y labios que hablan de perdidos días pasados.
Amplio es tu vuelo,
Oh, espíritu de la noche,
por valles, corrientes y arboledas,
pero mayor es en la penumbra
del austero cuarto del poeta.
Allí eliges, esquiva; vagar.
jueves, 15 de noviembre de 2012
NOCHE DE LUNA LLENA, DE MIGUEL DE UNAMUNO.
Noche blanca en que el agua
cristalina
duerme queda en su
lecho de laguna,
sobre la cuàl redonda
llena luna,
que ejèrcito de
estrellas encamina.
Vela, y se espeja una
redonda encina
en el espejo sin
rizada alguna;
Noche blanca en que
el agua hace de cuna
de la màs alta y màs
honda doctrina.
Es un rasgón del
cielo que abrazado
tiene en sus brazos
la naturaleza;
Es un rasgón del
cielo que ha posado.
Y en el silencio de
la noche reza
la oraciòn del amante
resignado
sólo el amor, que es su única riqueza.
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