domingo, 20 de julio de 2014
domingo, 13 de julio de 2014
EL GUSTO DE LA NADA, DE CHARLES BAUDELAIRE.
¡Triste espíritu, antaño amante de la lucha,
la Esperanza, cuya espuela excitaba tu ardor,
no quiere ya montarte! Échate sin pudor,
viejo caballo cuyas patas tropiezan en todos los obstáculos.
Resígnate, corazón mío; duerme tu sueño de bruto.
¡Espíritu vencido, extenuado! Para ti, viejo merodeador,
el amor no tiene ya sabor, ni tampoco la lucha;
¡adiós, pues, cantos del metal y suspiros de la flauta!,
¡placeres, no tentéis ya a un corazón sombrío y gruñón!
¡La adorable Primavera ha perdido su olor!
Y el Tiempo me devora minuto tras minuto,
como la nieve inmensa a un cuerpo afectado por la rigidez;
contemplo desde lo alto el globo de su redondez,
y ya no busco en él el abrigo de una choza.
Alud, ¿quieres arrastrarme en tu caída?
la Esperanza, cuya espuela excitaba tu ardor,
no quiere ya montarte! Échate sin pudor,
viejo caballo cuyas patas tropiezan en todos los obstáculos.
Resígnate, corazón mío; duerme tu sueño de bruto.
¡Espíritu vencido, extenuado! Para ti, viejo merodeador,
el amor no tiene ya sabor, ni tampoco la lucha;
¡adiós, pues, cantos del metal y suspiros de la flauta!,
¡placeres, no tentéis ya a un corazón sombrío y gruñón!
¡La adorable Primavera ha perdido su olor!
Y el Tiempo me devora minuto tras minuto,
como la nieve inmensa a un cuerpo afectado por la rigidez;
contemplo desde lo alto el globo de su redondez,
y ya no busco en él el abrigo de una choza.
Alud, ¿quieres arrastrarme en tu caída?
domingo, 29 de junio de 2014
domingo, 15 de junio de 2014
sábado, 7 de junio de 2014
LA MUSA VENAL, DE CHARLES BAUDELAIRE.

Oh, musa de mi corazón, amante de los palacios,
¿tendrás tú, cuando Enero suelte sus Bóreas,
durante los negros tedios de las nevadas veladas,
un tizón para calentar tus dos pies violáceos?
¿Reanimarás, pues, tus hombros marmóreos
en los nocturnos rayos que atraviesan los postigos?
Sintiendo tu bolsa tan seca como tu paladar,
¿recogerás tú el oro de las bóvedas azúreas?
Necesitas, para ganar tu pan de cada día,
como un monaguillo, manejar el incensario,
entonar Te Deum en el que nada crees,
o, saltimbanqui en ayunas, desplegar tus encantos
y tu risa humedecida de lágrimas invisibles,
para dilatar las carcajadas de la vulgaridad.
¿tendrás tú, cuando Enero suelte sus Bóreas,
durante los negros tedios de las nevadas veladas,
un tizón para calentar tus dos pies violáceos?
¿Reanimarás, pues, tus hombros marmóreos
en los nocturnos rayos que atraviesan los postigos?
Sintiendo tu bolsa tan seca como tu paladar,
¿recogerás tú el oro de las bóvedas azúreas?
Necesitas, para ganar tu pan de cada día,
como un monaguillo, manejar el incensario,
entonar Te Deum en el que nada crees,
o, saltimbanqui en ayunas, desplegar tus encantos
y tu risa humedecida de lágrimas invisibles,
para dilatar las carcajadas de la vulgaridad.
lunes, 2 de junio de 2014
sábado, 24 de mayo de 2014
Suscribirse a:
Entradas (Atom)