domingo, 8 de diciembre de 2013

AGOTADA, DE ELIZABETH ELEANOR SIDDAL.

 
 
Tus fuertes brazos me rodean,
mi cabello se enamora de tus hombros;
lentas palabras de consuelo caen sobre mi,
sin embargo mi corazón no tiene descanso.

Porque sólo una cosa trémula queda de mí,
que jamás podrá ser algo,
salvo un pájaro de alas rotas
huyendo en vano de ti.

No puedo darte el amor
que ya no es mío,
el amor que me golpeó y derribó
sobre la nieve cegadora.

Sólo puedo darte un corazón herido
y unos ojos agotados por el dolor,
una boca perdida no puede sonreír,
y tal vez ya nunca vuelva a reír.

Pero rodéame con tus brazos, amor,
hasta que el sueño me arrebate;
entonces déjame, no digas adiós,
salvo si despierto, envuelta en llanto.

8 comentarios:

adis dijo...

Que triste poema, como el anterior, ¿estas bien?

besitos

Coté dijo...

Caramba ... ahora que tengo más tiempo te visito y.. me dejas pensando.

Un besito si?

Coté dijo...

+

BATOOSAHI dijo...

Adis... Estoy bien, gracias por preocuparte, quizás un poco melancólico. Besos.

Coté... Pensar es bueno. Besos.

cora dijo...

muy triste Bat...

muchos besitos y sonrisas para tu noche

BATOOSAHI dijo...

Cora... Si es triste, pero a la vez es un poema precioso. Besos.

Gemma dijo...

Bellísimo, como siempre, en la melancolía se encuentra ese punto hermoso y a la vez, peligrosamente, adictivo.. Un abrazo y gracias por seguir ahí!!

BATOOSAHI dijo...

Gemma... Si, de la melancolía salen poemas extraordinarios. Besos.