domingo, 10 de marzo de 2013

LA LUJURIA DE LOS OJOS, DE ELIZABETH SIDDAL.


No rezo por el alma de mi Dama,
aunque antaño haya adorado su sonrisa.
Su destino final no me atormenta,
ni cuándo su belleza perderá su encanto.

Sólo me siento a los pies de mi Dama,
mirando fijo sus ojos salvajes,
sonriendo al pensar cómo mi amor huirá
cuando su radiante belleza muera.

No me atribulan las plegarias de mi Dama,
pues sordo yace nuestro Padre en el cielo.
Mi corazón late con alegre melodía
al sentir que su amor me ha sido otorgado.

Entonces, ¿quién cerrará los ojos de mi Dama?
¿Quién doblará sus frágiles manos?
¿Alguien la asistirá cuando sus ojos lluevan,
mientras, silenciosa, camine hacia las Tierras Desconocidas?

3 comentarios:

sabores compartidos dijo...

Y es que una mirada salvaje te puede atar más que cualquier otra cosa a una mujer(este es mi caso) ajjaja.
Una mirada limpia.... es lo másssss
un abrazo amigo

madeleine cabillas dijo...

cierto una mirada puede
hipnotizar tu alama hasta
ser que pierdas la razón
sin darte cuenta ...

pero no dejes que eso pase por que
despues no hay vuelta atras

bye kisses cdte

BATOOSAHI dijo...

Sabores... Yo en lo primero que me fijo en una mujer es en eso,,, en los ojos... Saludos.

Madeleine... Una mirada tiene ese poder mistico,,, que nos perdemos en ella. Besos.