domingo, 25 de agosto de 2013

LA NOCHE INVERNAL DE UN ANCIANO, DE ROBERT FROST.


Más allá de las puertas, a través del frío
que barre la ventana formando unas estrellas
dispersas, en la sombra, el mundo observa su cara:
La habitación está vacía. Y duerme.
La lámpara inclinada muy cerca de su rostro
le impide ver el mundo. Ya no recuerda.
La vejez le impide recordar en qué tiempo
llegó hasta estos lugares, y por qué está aquí solo.
Rodeado de barriles se encuentra perdido.
Sus pasos temblorosos hacen retumbar el sótano:
lo asusta con sus pasos trémulos: y asusta
otra vez a la noche (la noche de sonidos
familiares ). Los árboles aúllan allá afuera;
todas las ramas crujen. Tan solo hay una luz
para su rostro, inmóvil, una luz en la noche.
A la Luna confía —en esa Luna rota
que ahora vale más que el sol— el cuidado
de velar por la nieve que yace sobre el techo,
de velar los carámbanos que cuelgan desde el muro.
Sigue durmiendo. Un leño se derrumba en la estufa.
Despierta con el ruido. Sobresaltado se agita.
Es la noche. Respira suavemente.
Un viejo solo no puede llenar toda una casa,
un rincón de los campos, una granja. No puede.
Así un anciano guarda la casa solitaria,
en la noche de invierno. Y está solo. Está solo.

3 comentarios:

adis dijo...

Ufff la verdad es que es triste llegar a viejo, sinceramente no me ha gustado el fin que han tenido mis mayores, espero yo no tener el mismo

besitos mi niño

madeleine cabillas dijo...

baya tiene razon adis llegar a la vejez es algo triste pero es la etapa de la vida ojala mi vejez no sea asi
linda realidad de la vejes batoosahi

BATOOSAHI dijo...

Adis... Yo creo que lo peor es la soledad. Sentirse abandonado es algo terrible. Esperemos que no tengamos ese problema cuando lleguemos a esa edad. Besos.

Madeleine... Es inevitable llegar a la vejez, solo espero que sea una vejez agradable. Besos.