viernes, 13 de septiembre de 2013

CUANDO EL OJO DEL DÍA SE CIERRA, DE A. E. HOUSMAN.


Cuando el ojo del día se cierra
y emiten sus guiños las estrellas
cerca de mi cabaña forestal
truena furioso el bosque de los sueños.

Hundidos en arena de alta mar
todos los corazones que me amaron
y que no volverán a amarme
vienen hasta mi puerta a reclamarme.

Dormid inmóviles, volved a aquellas
arenas que os cubrieron de olvido.
En lejanas moradas, sobre lechos
vacíos, descansad.

Sobre el eterno polvo o en el cieno
allí donde no perturbéis mis noches.
Dormid allí. Que nunca mas volváis
a derribar mi puerta y reclamarme.

4 comentarios:

Cecylya dijo...

"Que nunca más volváis a derribar mi puerta y reclamarme"...me ha encantado el poema que nos traes Batoosahi...cuantos recuerdos dejamos que entren por la puerta , la ventana y que se cuelen hasta por alguna rendija...ojala el olvido fuera una cosa simple...Un Abrazo y mis gracias como siempre por pasarte por mi rincón! :)

BATOOSAHI dijo...

Cecylya... Cuanto mas quieres olvidar algo, más difícil resulta.
Me alegra que este poema sea de tu agrado. Besos.

María dijo...

Descubro tu blog, y me gusta éste rincón que parece mágico, con tu permiso, me quedo un ratito entre tus letras.

BATOOSAHI dijo...

María... Puede quedarte cuanto gustes,, un placer recibirte.
Besos.